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‘El Tocayo’ Andrés dona premio y se va de México
Cinthya Sánchez
El Universal

Miércoles 08 de octubre de 2008

Reparte autógrafos y le toman fotos en el aeropuerto, antes de salir a Noruega

cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx

Andrés Gómez Emilsson dividió opiniones hasta en el grupo de 19 ganadores del Premio Nacional de la Juventud. Algunos de sus 18 compañeros lo felicitaron por su valentía al increpar a Felipe Calderón y otros de plano le dejaron de hablar cuando regresó del Juzgado Cívico 33 al hotel donde los 19 jóvenes más destacados del país se hospedaron el viernes.

Ayer, el joven a quien López Obrador llamó “tocayo” dejó México para seguir sus estudios en Noruega, en medio de fotografías y autógrafos que le pedía la gente en el aeropuerto. Le preguntaban hasta pilotos: “¿Eres tú?, oye, muchas felicidades”

 

Se fue a las tres de la tarde; lo despidieron sus padres. Su mamá dice estar sorprendida, pues en ese mismo aeropuerto, apenas hace unos días, recibió a su hijo de 18 años, quien siempre había sido apolítico e interesado de la ciencia.

 

Recuerda que preguntaba a dónde iba el humo del café caliente o qué descongelaba hielos, y medía el tiempo que tardaban en hacerlo, pero ayer despidió a un joven que “por su pasión a la ética más que a la política” se hizo famoso, sobre todo en internet.

 

Se marchó dejando en claro que el premio de 130 mil pesos no se lo queda: lo donó en partes iguales al Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM y a la Asociación Mexicana pro Colegios del Mundo Unidos.

 

Dejó México con 2 mil nuevos amigos en su perfil de Hi5 y una carta a Priscila Vera, presidenta del Instituto Mexicano de la Juventud, en la que expresó su convicción de que el IMJ hace una gran labor al reconocer a jóvenes.

 

“Acudí a la premiación considerándola como un acto político, cuyo objetivo sería entusiasmar y simpatizar con otros jóvenes. A pesar de tener pleno conocimiento de que Felipe Calderón asistiría a la ceremonia, me quedaba y me queda claro que el premio lo recibí por parte del IMJ, cuyo jurado fue el que me seleccionó”, dijo.

 

 

“Veo en mi grito, inesperado e irrefrenable, como un acto que refleja mi espíritu de vida y una congruencia ideológica”, concluye.

 



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