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Según autoridad no tuvo alguna petición especial
Jonathan Tapia, enviado
El Universal

Martes 05 de agosto de 2008



HUNTSVILLE, Texas.— Ni cena ni asistencia religiosa pidió José Ernesto Medellín Rojas, en sus últimas horas de vida. Sin embargo, la vocera del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Michelle Lyons, dijo que un sacerdote estará cerca del lugar y se tendrán preparados alimentos, por si en los minutos previos a la ejecución se requieren.

El tamaulipeco no quiere testigos a la hora de su ejecución, “para evitar lastimarlos y que nadie llore por él; fue lo que demandó y ya está firmado”, dijo la vocera.

Su encargo es que sus restos y pertenencias sean entregados a una amiga que vive en Houston, Texas.

“En la carta que firmó desde los últimos días de julio, el señor Medellín pide que tampoco estén sus papás al cumplir la sentencia; únicamente permitió la entrada de su abogada y, obviamente, el personal de la prisión”, según Lyons.

La vocera aclaró que los lineamientos internos del Departamento de Justicia Criminal de Texas le impedían dar a conocer el nombre o los datos generales de la persona a la que Medellín pretende que se le entreguen sus pertenencias y quien puede reclamar su cuerpo.

“Son datos confidenciales, pero sí te puedo comentar que dejó muy en claro que quería que todas sus cosas y su cuerpo fueran entregados a esta persona, con la finalidad, insisto, de que sus papás sufrieran lo menos posible”, reiteró Lyons.

El mexicano José Ernesto Medellín Rojas fue acusado y encontrado culpable en 1994, cuando tenía 18 años, de haber violado, mutilado y asesinado a dos jóvenes un año antes en Houston, Texas, en lo que, de acuerdo con el Departamento de Justicia Criminal, era parte del rito de iniciación de Medellín a la pandilla Blacks & whites.

Según los cargos, el asesinato de las jóvenes fue cometido en 1993 por Medellín y otros cinco miembros de esa pandilla.

Tres de los participantes del asesinato fueron condenados a muerte, otros dos fueron sentenciados a cadena perpetua y el hermano de José Medellín, llamado Venancio, recibió una condena de 40 años, luego de colaborar con las autoridades.

De acuerdo con una versión no oficial, pero tampoco descartada por las autoridades, la amiga a la que se le entregarán los restos de Medellín, al menos 24 horas después de su ejecución, es Sandra Crisp, quien junto con sus abogados Sandra Babcock, Donald Donovan y Cathrine Amirfar, son los únicos autorizados por el reo mexicano para estar presentes en su ejecución.



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