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Cinco días malditos
Javier Cabrera, Corresponsal
El Universal

Miércoles 16 de julio de 2008

El número de ejecutados en medio de una intensa ola de violencia llegó a 7.2 personas cada 24 horas

CULIACÁN, Sin.— Esta entidad vivió entre el jueves y lunes pasados, los días más violentos de sus últimas dos décadas, pues la violencia no reposa y en estos cinco días, el promedio de ejecutados cada 24 horas llegó a 7.2 personas.

La angustia y zozobra en ese plazo hizo presa de pobladores de Culiacán, Guamúchil y Mazatlán, testigos de ejecuciones en masa en dos hechos y días distintos, toma de rehenes en un centro comercial mazatleco e incendio de casas y coches-bomba en Culiacán.

Para el investigador universitario Gerardo López Cervantes el sadismo y la crueldad son la constante en estos actos que grupos usan como “estrategia” en su lucha por la plaza.

La ola de ejecuciones en esos días cobró 36 víctimas y se centró en esta ciudad, con 18, y el resto, en Salvador Alvarado, Mazatlán, Angostura, Mocorito, Sinaloa de Leyva y Navolato.

Asimismo, el miedo asoló a habitantes de Culiacán, Guamuchil y Mazatlán, que vivieron una nueva fase más violenta de esta lucha criminal, como la toma de rehenes, que fueron utilizados como escudos humanos, y las detonaciones de armamento bélico capaz de destruir un tanque de guerra.

La agudización de la pugna en la que se identifica a grupos de los Carrillo aliados a los Beltrán Leyva y al que comanda Joaquín Guzman Loera El Chapo Guzmán, se caracteriza por métodos que crean sicosis entre la gente.

Un incidente en la plaza comercial Forum de esta ciudad desencadenó una estampida de cerca de 12 mil personas el domingo pasado, al grado que las fuerzas federales debieron restablecer la calma.

El jueves pasado, en apenas ocho minutos, 11 cuerpos quedaron tendidos por las balas; dos eran catedráticos universitarios que murieron al recoger su auto en un taller.

El sábado, en Culiacán, se suscitó un tiroteo entre dos bandas. Hubo mil 303 balazos, detonaron granadas e incendiaron una vivienda con bombas Molotov.

Por la tarde, en Mazatlán, un comando ejecutó al policía Sixto Escobedo Pérez; al verse perseguidos, los sicarios tomaron a varios rehenes en el centro comercial Plaza. Tras minutos de negociaciones, las autoridades les dieron una camioneta donde huyeron y se llevaron como escudo al empresario Óscar Tirado Sánchez, a quien liberaron más tarde.

En la madrugada del domingo, sobre el boulevar Rosales, en Guamúchil, 13 ocupantes de cuatro vehículos fueron baleados; ocho murieron y cinco resultaron heridos.

La madrugada del lunes se escenificó otro choque en la colonia 10 de Mayo, donde una vivienda recibió más de mil balazos, luego fue incendiada con dos vehículos.

En este ambiente, los jóvenes atraídos por el dinero fácil y las armas caen fácil en la narcocultura, advirtió Gerardo López, académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Desde su punto de vista, el ambiente externo a las aulas se vuelve un referente atractivo por el lujo y riqueza para muchos estudiantes, a quienes se les deben inculcar desde niños los valores y el respeto a la vida.

El experto hace ver que esta nueva escalada de violencia, con matices distintos a los de otras épocas, obliga a los ciudadanos a cambiar actitudes al grado de no sentirse seguros en sus propios hogares.



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