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‘El Chapo’ manda en la zona del cacique acosado
Francisco Gómez
El Universal

Miércoles 07 de mayo de 2008

Cárteles del Golfo y de Sinaloa se alían con traficantes locales

francisco.gomez@eluniversal.com.mx

La llamada Costa Grande de Guerrero, considerada como la zona de influencia del cacique ganadero Rogaciano Alva Álvarez, se convirtió desde 2005 en una región dominada por la narcoviolencia, según reportes de la Procuraduría General de la República (PGR) y de autoridades estatales.

Ahí, de acuerdo con informes de la PGR y de la Policía Ministerial de Guerrero, los grupos de narcotraficantes de la zona serrana se han aliado con los cárteles de Sinaloa y del Golfo, las organizaciones criminales que se disputan el control del tráfico, trasiego, distribución y consumo de enervantes en la zona.

La guerra que se dio entre los cárteles antes citados provocó una serie de ejecuciones, incluso de policías, similares a las que ocurrieron entre el sábado y domingo pasados, cuando fueron asesinadas 17 personas vinculadas al dirigente de la Unión Ganadera, Alva Álvarez, cuya hija fue también secuestrada.

Sin embargo, los informes oficiales refieren que el cártel de Sinaloa, cuyo líder es Joaquín El Chapo Guzmán, logró supremacía en la región, luego de que sicarios de esta organización criminal mencionada lograron imponerse sobre sus contrincantes, Los Zetas, cuyas células tuvieron que replegarse para su reagrupamiento y volver a buscar el control de la región guerrerense.

Petatlán, uno de los ocho municipios de la llamada Costa Grande de Guerrero, está considerada una de las zonas con focos rojos por autoridades federales y estatales, en virtud de que en su zona serrana operan lo mismo bandas de talamontes que de narcotraficantes dedicados a la siembra, cosecha y venta de la goma de opio que se recolecta de los sembradíos de amapola.

Alva Álvarez fue alcalde de ese municipio y es señalado como uno de los principales taladores clandestinos —incluso se le menciona en el caso sobre el homicidio de la abogada Digna Ochoa como propietario de un aserradero clandestino que la activista se preparaba a denunciar— además de que desde hace años se vincula al dirigente ganadero con el l tráfico de drogas en la región.

A Rogaciano Alva Álvarez, lo mismo que a por lo menos tres personas más —Marcelino Acosta Ávila, Faustino Cabrera y Bernardino (Nino) Bautista Valle— se les identifica como quienes controlan las actividades de narcotráfico y tala clandestina en las zonas serranas de los municipios de Petatlán y Coyuca de Benítez, especialmente en la llamada Sierra de Filo Mayor, y en donde ahora supuestamente se refugió el dirigente ganadero para evitar otro ataque en su contra.



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