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| Ven huella de crimen organizado en asesinato de mando de la SSP |
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Silvia Otero
El Universal Sábado 03 de mayo de 2008 |
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silvia.otero@eluniversal.com.mx En el lugar donde fue asesinado Roberto Velasco Bravo, director de Investigaciones contra el Crimen Organizado, en la tercera sección del Estado Mayor Policial de la Secretaría de Seguridad Pública federal, ocurrido la tarde del jueves en el Distrito Federal, se encontró un arma con silenciador que al parecer utilizaron los agresores, por lo que no se descarta que se trate de sicarios profesionales. La existencia de esta arma calibre .380 —con la leyenda Interarms Alexandria Virginia, con los numerales 058480, con la frase Walter en la cacha— abre otra línea de investigación en torno a la muerte del jefe policiaco federal, ya que podría tratarse de una ejecución, y no de un fallido intento de robo de la camioneta en la que viajaba, que fue la primera hipótesis de la agresión. Este es uno de los aspectos que deberá esclarecer la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), que hasta el momento tiene la investigación del caso, luego de que alrededor de las 18:00 horas del jueves, Velasco Bravo, de 36 años, fuera baleado cerca de su casa, frente al número 228 de la calle Presa Salinillas, en la colonia Irrigación, delegación Miguel Hidalgo. El alto mando estaba en su día de descanso y sin escolta, pues según uno de los encargados de su seguridad que declaró ante las autoridades, una hora antes les había ordenado retirarse ya que presuntamente viajaría fuera de la ciudad de México. Velasco Bravo circulaba en una camioneta blindada de la SSP federal —Explorer color arena—, cuando fue interceptado por tres sujetos. Aunque falta aclarar las razones de que el funcionario descendiera de su vehículo, pues al parecer hasta forcejeó con uno de los agresores y alcanzó a herirlo, aunque debajo del asiento de su automóvil se encontró una Pietro Beretta. El ex funcionario de la SSP federal recibió tres impactos de bala —en la frente, otra en la palma de la mano izquierda y una más en la mano derecha—, siendo la primera la que provocó su muerte a las 22:20 horas. Los agresores lograron huir y a dos calles del incidente en calzada Legaria y Salinillas, fue localizado un Topaz rojo —placas 765-PZX—, con manchas de sangre que al parecer es el mismo que utilizaron los homicidas, uno de los cuales, según testigos, tenía una herida en el estómago, escapando con sus cómplices en un Matiz color plata.
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