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Tania vendía droga en el barrio bravo
Icela Lagunas
El Universal

Miércoles 20 de febrero de 2008



icela.lagunas@eluniversal.com.mx

Detrás de su puesto de cosméticos en la calle de Corregidora, Tania Vázquez Muñoz ocultaba su negocio como vendedora de droga, una actividad en la que algunos de sus tíos sabían que se había enganchado, pero que no se atrevieron a confrontarla por su carácter “fuerte”.

Hija de padres divorciados, la joven de 22 años vive desde hace seis meses separada de su esposo, que trabaja como valet parking de un restaurante y que desde el estallido de la bomba se hace cargo de su hijo de seis años.

Tras su separación, Tania empezó a tener una relación sentimental con El Capri, un hombre que tiene su dominio en la calle de Matamoros, en Tepito.

De acuerdo con información recabada en el círculo cercano a Tania, El Capri se dedica al robo a transeúnte y a transportistas, y que aún no ha visitado a la joven en el hospital Rubén Leñero, desde que fue internada el 15 de febrero con quemaduras en 60% de su cuerpo, provocadas por la explosión de ese día.

El fracaso matrimonial es parte de la historia familiar de Tania, pues su abuela Refugio Fernández de Muñoz también se separó del abuelo Víctor, quien trabaja un taller de reparación de calzado en la colonia 20 de Noviembre, en la delegación Venustiano Carranza.

El padre de Tania, Gabriel Vázquez, dejó a su vez a su esposa Luz María Muñoz para irse a vivir con otra mujer. Doña Lucha, como le dicen en la familia, se hizo cargo entonces de sus tres hijos: Emanuel, de 28 años, quien es diablero en Tepito; Tania, y un menor de edad dedicado al estudio.

La vida de Tania se encuentra rodeada de tres de las vecindades más peligrosas del barrio de Tepito, según diagnósticos de la Policía: La Fortaleza, donde vive la mayoría de su familiares; Los Palomares, y la llamada zona rosa, donde ella tiene su precaria vivienda.

En esas calles, Tania pasó su adolescencia y su primer círculo de amigos lo formó en la escuela secundaria número 42 de la calle Gorostiza. Aprobado ese nivel, no quiso estudiar más.

El novio de Tania, El Capri, fue amigo desde la infancia de Rogelio Mena Ruiz, alias El Chilango, detenido el 13 de febrero por la policía preventiva capitalina en posesión de un arsenal, y quien es vinculado en las investigaciones de la explosión con la joven madre.

Según esta línea de investigación local y federal, Tania y El Chilango tienen alguna relación con el cártel de Sinaloa.

La vecindad en que tiene su departamento es conocida como la zona rosa. Se trata de un conjunto habitacional de interés social en la calle de Peñón número 78, en Tepito. El Chilango tiene su casa a dos cuadras, en Peralvillo 85.

La vivienda es precaria. En sus accesos abundan los nichos a la Virgen de Guadalupe y a la Santa Muerte, a quienes a través de imágenes y fotografías que deposita la gente del barrio en sus altares les piden por la salud y protección de sus familias.

La familia Muñoz se extiende en varios inmuebles del barrio. Y desde hace años han ocupado cuartos en las calles Libertad, Caridad, Rivero y Peñón en el llamado barrio bravo.

Tan sólo en La Fortaleza vive la abuela Cuca. A escasos metros, en la zona rosa están los domicilios de Tania, de su madre doña Lucha, y de dos tías.

Para llegar al departamento que habitaba Tania con su hijo, se debe subir unas escaleras de cemento crudo, sin acabados, con un barandal de hierro.

Las puertas de los departamentos son amarillentas, lo que denota la falta de mantenimiento. En los barandales de los pasillos se seca comúnmente la ropa de las familias.

Gatos y perros se hacinan dentro de cajas de cartón que se apilan en lo que se supone debería ser áreas verdes. Son animales que se venden cotidianamente en las calles más comerciales del barrio, como el eje 1 norte.

Los vecinos miran desde sus ventanas entreabiertas a quienes entran al lugar. El día de la explosión, la policía irrumpió en el departamento de Tania, y hoy la mayoría conoce de su historia a través de los medios de comunicación. Su departamento permanece desde entonces cerrado. En esa vecindad hubo ayer reunión familiar. Hasta ahí llegó la familia Muñoz para ver cómo se enfrentará la situación.

El carácter de Tania es descrito por sus allegados como “fuerte, independiente, reservada pero echada para adelante”.

En el ambiente privó la incredulidad y la sorpresa por las imágenes que habían visto en todos los medios de comunicación, donde Tania aparece acompañando a José Manuel Meza Campos, alias El Pipen, quien llevaba la bomba que estalló en la avenida Chapultepec, de la colonia Roma, el pasado viernes 15 de febrero.



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