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| El ruido de la ostentación |
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Juan Arvizu
El Universal Miércoles 26 de septiembre de 2007 |
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juan.arvizu@eluniversal.com.mx En el aire de la casona de Xicoténcatl flotó el tema caliente —Fox y su ostentación—, y su “ruido político” fue mayor que el interés de los senadores en analizar, por ley, no por agrado, el primer Informe de Felipe Calderón. En poco más de dos horas de presentación de posiciones de las bancadas hubo deserciones de legisladores, encabezados en esa fuga, por los principales líderes: Santiago Creel (PAN), Man-lio Fabio Beltrones (PRI). Carlos Navarrete (PRD) de plano estuvo ausente. Y mientras en algunos momentos de la jornada, en el despacho de Beltrones, los tres amigos acordaban detalles sobre la conducción general del Senado, en tribuna la oposición ejercitó la crítica negativa del gobierno. La asamblea estaba fresca, llena de energía. Era ineludible el tema de Fox. Además, los panistas se entretenían con vistazos al sitio You Tube, el espacio alternativo que encontraron a falta de aparición en la televisión. Uno de los que se ocupó en su computadora portátil fue el senador Ramón Muñoz (PAN), quien fue jefe de la Oficina de la Presidencia para la Innovación Gubernamental, y a quien Lino Korrodi, fundador de los Amigos de Fox, señala como promotor de apoyos para la edificación del Centro Fox. Se niega a las entrevistas y de ello tiene plusmarca. Federico Döring, su compañero de fila, había dicho a los reporteros que el escándalo sobre la honestidad de Fox lo provocó el protagonismo de Marta Sahagún. Y si allí otros panistas decían que de ese problema “al PAN no le pasa nada”, Döring aseguró que se vive una crisis. Santiago Creel dirigió la sesión en algunos tramos, y hacia el final, por primera vez desde que son senadores, llamó aparte a Ramón Muñoz, el alfil de Fox. Y no fue suficiente la charla de pasillo, por lo que se fueron al despacho de la presidencia del Senado. Era joven la sesión cuando doña Rosario Ibarra (PT), El Ventarrón que defiende los derechos humanos, subió a la tribuna reclamos por, dijo, la falta de legitimidad de origen del gobierno. Iniciaba el análisis no deseado del primer informe. A la mitad de su exposición, Creel, quien dirigía la asamblea, pidió orden en la sala. “Guarden silencio”. Al medio minuto, el ruido de la indiferencia volvió a cubrir la escena. De ese desenfado probaron José Luis Lobato (Convergencia), Jorge Legorreta (PVEM) y Pablo Gómez (PRD), quien alzó la voz, y acentuó el castigo al gobierno federal que se analizaba, pero sin atraer la atención de sus pares. El Senado resolvió analizar el Informe en dos sesiones, sin la presencia de secretarios del Ejecutivo, como ocurre en la Cámara de Diputados. Por el PRI cumplió la obligación Rosario Green. A medio quehacer crítico de ella, entró al salón Manlio Fabio Beltrones, requerido, sin embargo, por diversos asuntos pendientes. Felipe González se encargó en 10 minutos del análisis del PAN a los primeros nueve meses de Calderón en un poder compartido con los panistas en el Congreso. Tiempo después, en otros asuntos, el perredista Silvano Aureoles sintió raro, que la sesión “se echó a perder” en el análisis a fuerza al gobierno de Calderón. Lamentó que no había forma de motivar la atención de sus colegas senadores… los pocos que quedaban, dijo. Sucede que el asunto caliente estaba en el aire, y no era ni la carestía, ni el EPR. Era un rancho y la reciente ostentación de esa propiedad. —Quien provocó esto fue el afán protagónico de Marta Sahagún —dijo bajo una montaña de reporteros Döring, del partido del “fuego amigo”.
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