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En caja de cristal, ministros trabajando
Juan Arvizu
El Universal

Viernes 25 de mayo de 2007



"La metralla del fuego amigo me llegó cruzada", reporta el ministro Salvador Aguirre Anguiano, autor del proyecto de sentencia sobre el caso de la ley de medios, cuando se cumple la primera hora del juicio en el pleno de la Suprema Corte. Un momento antes, Mariano Azuela Güitrón ha suavizado el diálogo crítico:

-¡El proyecto es magnífico!

Lo dicho por Azuela endulza la percepción del público en la sala, que hoy se aproxima a la promesa de Aguirre de que se sabrá de qué están hechos los ministros.

Y así es como la Corte se transfigura en caja de cristal. El pleno enjuicia a puertas abiertas, tan de par en par, que el debate jurídico tiene un ruido ajeno: escándalo de la calle contra la ley de medios.

A los ministros no les enfada el ruido que viene de la banqueta. Los atrapa la deliberación jurídica. Analizan, argumentan, sustentan. Leen, escuchan, escriben datos, palabras frases. Siguen las ideas que se decantan en la sala.

Son ministros trabajando. Hay un momento en el que ese semicírculo de mujeres y hombres doctos en Derecho, tienen un lápiz en la mano que agitan al exponer, que arrastran en documentos a revisión. Están en la construcción de los cimientos. Ocupan una hora en una discusión que finalmente afectará el contenido de un párrafo -¡tan sólo un párrafo!- del proyecto de casi medio millar de páginas. Viven intensamente su tarea, que es irrebatible.

¿De qué están hechos ellos? Rodean sus puntos de vista de bases jurídicas, de casos ya juzgados por la Corte, de ejemplos cotidianos hipotéticos. Se esmeran en que sus análisis sean la vitamina adicional para la redacción que pueda tener la sentencia, en la que se proponen establecer de qué es dueño el Estado.

Las manecillas del reloj de la Corte corren; las tazas de café se consumen; los vasos de agua se vacían, vuelven a llenarse. Las taquígrafas compiten en una carrera de relevos con las palabras de los ministros, que se quedan escritas para el estudio de los juristas.

"Es un tema definitorio para la concreción de nuestra democracia", ha dicho Genaro Góngora.

Hay un muro de cámaras de televisión de medios informativos, y un pelotón de fotógrafos de prensa. Son testigos, junto con los reporteros, de la transparencia con la que juega el tribunal constitucional.

Dulce María Sauri, Manuel Bartlett, Javier Corral están en la primera fila del público. Han escuchado la forma jurídica de la oposición a una propuesta del ponente Aguirre Anguiano. Oyen su acuse de recibo de las críticas, cuestión que suena como una noble actitud deportiva. ¿De qué están hechos los ministros? Ya se verá en la próxima semana, al seguir los diálogos. Queda otro indicio, de Aguirre, cuando lo convencen de un cambio "a un párrafo desafortunado, que se descontextualiza si no se ve el que sigue", dice Sergio Valls Hernández.

"¡Ya borré mi borrador!", avisa en pronta respuesta Aguirre Anguiano, al presidente de Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia.

Cerrada la sesión, los ministros se encuentran en corto, departen durante un par de minutos de camaradería, como en un recreo a solas. Los ex senadores se quedan sentados. Sonreirán después, pero ahí enmudecen, ya que en la región más transparente de la Corte han visto ministros trabajando.

Con aire sacerdotal, por las togas negras, los ministros salen juntos y joviales del salón del juicio a la ley de medios. Volverán el lunes.



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