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| A Claudia la culpan aun sin pruebas |
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El Universal Martes 24 de abril de 2007 |
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TLAPA DE COMONFORT, Gro.- Claudia Galeana Bacilio tenía 24 semanas de embarazo cuando tuvo un aborto espontáneo en pleno camino hacia la casa de un familiar. Nunca pensó que ese incidente la llevaría a prisión y la sometiera a un proceso penal que, a un año de distancia, aún no termina. El 8 de marzo pasado, en el Día Internacional de la Mujer, Claudia Galeana obtuvo su libertad al concedérsele un amparo que promovió el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, pero la Procuraduría de Justicia del Estado de Guerrero apeló. Sin embargo, su libertad es a medias. Claudia no puede regresar a su comunidad porque todos están convencidos, sin pruebas, de que ella mató al bebé que llevaba en su vientre. En marzo del año pasado, Claudia en pleno embarazo y su hijo Jesús -de tres años de edad-, salieron de su comunidad, en Tlacoapa, para ir hacia la casa de su tía como lo hacían de manera cotidiana. Llevaba dos horas de camino. "Faltaba media hora para llegar, pero sentí que algo me pegó. Descansé y pensé que quería ir al baño pero me dormí (se desmayó)... cuando desperté mi hijo me estaba abrazando y un perro se estaba comiendo al bebé... lo levanté, lo envolví y lo abracé". Claudia regresó a su comunidad sangrando, con el bebé en sus brazos y su hijo Jesús al lado. Con la finalidad de pedir ayuda llegó directamente a la oficina del síndico, quien le sugirió que fuera a su casa a descansar y regresara al día siguiente. Amaneció pero antes de que fuera con el síndico, policías municipales tocaron a su puerta para llevarla a declarar. "Yo fui porque no tenía nada qué esconder". Esa noche durmió en los separos sin saber de qué se le acusaba. Luego, con la misma incertidumbre, fue trasladada al penal de Malinaltepec, donde permaneció durante cuatro meses porque era la única mujer. La Procuraduría General de Justicia del Estado también cree que en este caso, Claudia no sólo se pudo haber provocado la interrupción del embarazo, sino que además suponen que asesinó al bebé, ya que su cuerpo presentaba mordidas y la placenta nunca apareció. Los abogados Neil Arias y Mario Patrón, del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, aseguraron que durante el proceso que se sigue bajo la causa penal 7/2005 hubo varias irregularidades, pues en principio nunca se realizó la necropsia para determinar si el producto nació vivo o muerto. Tampoco, dijeron, hubo testigos presenciales "y en lugar de ponderar el principio de presunción de inocencia, el Ministerio Público fue parcial y se basó en meros prejuicios".
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