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| Resiste policía el embate de manifestantes |
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Sara Pantoja
El Universal Viernes 23 de marzo de 2007 |
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Con gases lacrimógenos impiden acceso a la Cámara de Diputados
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Un grupo de manifestantes de distintas organizaciones sociales y sindicatos fue replegado con gases lacrimógenos por la Policía Federal Preventiva (PFP), después de que derribaron y quemaron una puerta provisional de madera del estacionamiento del Palacio Legislativo de San Lázaro, como protesta ante la discusión sobre la nueva Ley del ISSSTE. El altercado tuvo lugar en la calle Emiliano Zapata, aledaña al recinto. Hasta ahí llegaron cientos de personas desde las ocho de la mañana, identificados por sus mantas: sindicatos del INBA, INAH, STUNAM, IPN, CNTE, la Alianza de Tranviarios de México, el del Colegio de Bachilleres y del Trabajadores del GDF, así como secciones del sindicato del ISSSTE. Hacia el mediodía, ya sumaban más de 2 mil 500 personas, según conteos de la policía capitalina. De entre ellos, un sujeto de gorra café y pantalón de mezclilla pintó en una tabla de madera con aerosol verde: "Calderón, entiende, el ISSSTE no se vende". En seguida, tres prendieron fuego a la madera y quitaron las tablas que la sujetaban. Inútiles fueron los intentos de personal de seguridad interna de San Lázaro por apagar el fuego con extinguidores. Delante de las llamas de casi tres metros de altura, dos jóvenes se quitaron la camisa y se bajaron los pantalones quedando en ropa interior. La rechifla no tardó. "Mientras el granadero hace valla, su mujer talla y talla", les coreaban, mientras decenas de botellas de plástico y piedras eran lanzadas hacia los elementos de la PFP. "¡Vamos en entrar, vamos a entrar!", gritaron algunos, mientras otros tumbaron las vallas metálicas que puso la policía capitalina. Atrás del fuego y de un módulo de vigilancia estaban los uniformados federales de gris y negro, aguantando, juntándose y poniendo sus escudos en guardia. Un grupo más de manifestantes jalaban y empujaban la puerta de metal de al lado, asegurada con una gruesa cadena. Silbidos y gritos imperaron y opacaron a los oradores del micrófono que desde arriba de un camión llamaban a la calma y a no caer en provocaciones. Cincuenta elementos de la PFP reforzaron la valla, pero no esperaron mucho: al menos cinco veces dispararon gases lacrimógenos, suficientes para replegar a los rijosos. Aún con furia, muchos arrojaron piedras y algunas de ellas regresaban de manos policiacas. En tanto, el gas se dispersó hasta un local de comida, mientras algunas señoras de la tercera edad sufrieron ataques de tos. La Secretaría de Seguridad Pública capitalina montó desde temprano el operativo con mil elementos. Hubo cortes a la circulación vehicular en Eduardo Molina, Emiliano Zapata, Sidar y Rovirosa, y Cecilio Robelo.
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