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| Telefonía móvil, una "ventana" a las drogas y a la pornografía |
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ROCÍO TAPIA HERNÁNDEZ
El Universal Lunes 05 de marzo de 2007 |
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Desde leves interrupciones en clase hasta venta de enervantes y contenidos ilícitos, son los problemas que enfrentan hoy los centros escolares de los tres niveles ante la falta de regulación del uso de celulares, de acuerdo con reportes recibidos por la Cámara de Diputados y la Unión Nacional de Padres de Familia. Analizan restringir la señal dentro de las instalaciones
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La amenaza de drogas o de pornografía ya alcanzó a los centros escolares, así lo reportan denuncias de padres de familia. El contacto puede hacerse dentro del plantel, a través de teléfonos celulares. Más aún, la amplia gama de servicios que ofrecen estos aparatos ha contribuido, por ejemplo, a la fuga de información en universidades, además de ser considerado un distractor de las actividades académicas; en este sentido, instituciones de educación superior analizan restringir la señal dentro de sus instalaciones. En los últimos meses, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) ha recibido denuncias sobre la utilización de los equipos telefónicos para venta de drogas o pornografía y ha diseñado un programa de trabajo junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para analizar el uso racional de los celulares en cada escuela. En menores proporciones, la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados tiene reportes de interrupciones de programas curriculares por la utilización de celulares dentro de los salones de clase. Aunque en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior no se tienen reportes recientes sobre la problemática, ésta deja en claro que la telefonía inalámbrica está presente en las casas de estudio. Los jóvenes son un segmento muy importante para esta industria. Tan sólo la Encuesta sobre Hábitos de Comunicación de los Usuarios de Telefonía Móvil 2006, de la Procuraduría Federal del Consumidor, reportó que representan 26% del mercado, en un rango de edad de 18 a 25 años. Algunas universidades, como la Iberoamericana, estudian la posibilidad de restringir la señal en lugares como los auditorios, "para que los alumnos no se distraigan y para evitar que se interrumpan las actividades universitarias", dijo José Samuel Martínez, coordinador de Investigación y Titulación del Departamento de Comunicación de la UIA; en otras como la Panamericana y el ITAM ya hay interferencia en la señal de celulares en ciertas zonas aunque, según sus áreas de comunicación social, no es intencional, se debe a cuestiones de arquitectura, por la estructura de los inmuebles. Poco estudiado En México, el fenómeno de la telefonía móvil no se ha investigado a profundidad y sólo las empresas dedicadas a la venta de estos servicios han hecho estudios para el beneficio de su mercado, coinciden Samuel Martínez, de la Universidad Iberoamericana (UIA), y Bernardo Navarro, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) especializado en el tema de la revolución tecnológica. Advierten que no hay reglamentos formales para el uso de celulares en los ámbitos escolares y que es urgente una discusión sobre el tema porque ya hay afectaciones. "Han cambiado estilos de vida y conductas sociales; se han dado casos y es público que estudiantes de primaria tomaban fotos de su genitales y los enseñaban a sus compañeros. En las universidades se ha reportado el robo de información, o que se pasan los exámenes por mensajes de celular, incluso extorsiones mediante la grabación de conversaciones entre alumnos y maestros. También está el uso del Bluetooth para pasarse videos porno. Son nuevos códigos y formas de comunicación", afirmó Martínez López. Informó que ante la problemática, en la UIA se piensa comprar un aparato que bloquee la frecuencia de los celulares para ciertas zonas. El representante de la UNPF, Guillermo Bustamante, reportó que en los últimos seis meses "hemos recibido al menos 25 denuncias de padres de familia que se quejan por el uso de los celulares en los planteles escolares, dicen que se están usando para venta de drogas, pornografía e invitaciones a fiestas de todo tipo". Además aseguró que la mayoría de los incidentes por el uso de estos aparatos pasan inadvertidos y pueden ser miles los factores que afectan el bienestar de los estudiantes en el aula. Informó que dentro de poco instalarán, en una tarea conjunta con la SEP, consejos de participación integrados por padres de familia para supervisar qué está sucediendo en las escuelas. Necesario, marco regulatorio El presidente de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos de la Cámara de Diputados, Tonatiuh Bravo, afirma que los reportes escolares sobre el tema van en aumento. "Está focalizado, antes se daba más en las escuelas privadas, ahora también pasa en las públicas. En las de paga, el uso del celular se vincula a cuestiones de seguridad, hay quienes temen secuestros y quieren estar en constante comunicación con sus hijos. En primaria hablan por teléfono o juegan con los aparatos; en secundarias se da más el acceso a internet", informó el legislador. Destacó que durante el desarrollo de las actividades educativas ni maestros ni estudiantes deben traer celulares prendidos. "La SEP debe tomar el acuerdo de no permitir celulares dentro del aula, ni cualquier otro tipo de dispositivos que distraigan la atención". En este contexto, el investigador de la UAM, Bernardo Navarro, aseguró que en general no se cuenta con políticas públicas ni marcos institucionales que permitan regular estas actividades emergentes. "A nivel macrosocial es competencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte; así como está regulada la televisión y la radio, debería estar regulado este medio de comunicación". Medidas emergentes Ernesto Piedras, académico universitario y director de la consultoría de negocios The Competitive Intelligence Unit, relata que hace algunos años sólo 60% de su alumnado tenía celular; ahora todos tienen. "Un estudiante que no tiene acceso está desconectado, el costo de estar excluido de esta red puede ser alto". El especialista en temas de telecomunicaciones advierte que en el mundo de la comunicación móvil, los segmentos más dinámicos y hábiles son los jóvenes, incluso se les llama "la generación del pulgar". Señala que, a diferencia de la población adulta, los adolescentes tienen gran habilidad para manejar esta tecnología y representan un mercado atractivo para las empresas telefónicas. Para Bernardo Navarro, "los jóvenes están desarrollando una habilidad digital impresionante. En el salón de clase se mandan información a través de mensajes, lo hacen con tanta destreza que el profesor a veces no se da cuenta, ni siquiera tienen que ver el teclado. Son asuntos que antes sonaban a ciencia ficción". Más vigilancia El uso de la telefonía móvil, menciona el especialista Ernesto Piedras, en su mayoría no está regulado y muchas veces la convención social es la que marca patrones de conducta. En las universidades y centros escolares, ejemplifica, se tiende a prohibir su uso, "no sé si sea legal, pero hay exclusión de los servicios dentro de las aulas por razones lógicas". Dijo que es importante tomar medidas para regular su utilización y que socialmente ayudaría un análisis sobre el tema porque se trata más de una conducta individualista que puede llegar a lastimar al resto del grupo, provocar una afectación en el bienestar social colectivo. "Hacer campañas de concientización es parte de una fase de maduración en el campo de las telecomunicaciones, no hay algo a priori, se va aprendiendo poco a poco", consideró. Leyes y convenios El diputado Alonso Manuel Lizaola, integrante de la Comisión de Comunicaciones, asegura que existen convenios entre las empresas telefónicas y algunas instituciones, como es el caso de reclusorios, bancos y aeropuertos, para el bloqueo de señales. "En los reclusorios el bloqueo obedece a la prevención del delito particularmente; en bancos por seguridad y para evitar fraudes. En instituciones educativas lo realizan para garantizar toda la atención a sus actividades, evitar fraudes con resolución de exámenes", expuso. Pero aclaró que esto debe hacerse mediante acuerdos, para que no exista algún tipo de violación a los servicios contratados por los usuarios ni repercusiones o quejas por la limitación del uso de la señal. "Este tipo de acciones debe hacerse en estricto apego a las leyes y reglamentos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones". El también integrante de la Comisión de Energía advirtió la conveniencia de revisar la operación y alcance de estos acuerdos, "regular el uso de celulares tiene que obedecer a una prioridad y a la importancia de los procesos de operación de las instituciones". "Habrá que revisar bien quiénes están operando lo anterior bajo estos acuerdos, o por iniciativa propia. El Poder Ejecutivo es el encargado de vigilar el cumplimiento de esto. El Legislativo tiene la tarea de solicitar al Ejecutivo cumplir lo anterior en estricto apego a las leyes, reglamentos y acuerdo vigentes", explicó el diputado Alonso Manuel Lizaola. Convenios con instituciones Según Telcel, compañía de telefonía móvil con mayor penetración en el país, el tener señal de telecomunicación concesionada no les impide tener acuerdos con instituciones, como reclusorios y bancos, para interrumpir esta señal. Sin embargo, Patricia Ramírez, gerente de comunicación corporativa de la empresa, advierte que usar un aparato bloqueador significaría transgredir la ley, pues "casi nadie tiene facultades para inhibir una señal". La ejecutiva de Telcel afirmó que hay lugares donde se restringe su uso, como los cines y teatros, pero eso es en definitiva muy distinto a bloquear la señal.
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