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| El comandante, entre los suyos |
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Andrea Merlos
El Universal Jueves 04 de enero de 2007 |
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APATZINGÁN, Mich.- Con gorra verde olivo bordada con el Escudo Nacional y las cinco estrellas que lo identifican como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente Felipe Calderón arribó a Michoacán para saludar y desayunar con los elementos federales que desde diciembre pasado encabezan el primer operativo de combate al narcotráfico. El primer mandatario vistió la chamarra y la gorra del "uniforme de campaña militar", que se conoce como la vestimenta informal de militares de alto rango, y que suele portarse en los operativos de campo y en el trabajo diario. Lo hizo a sólo un mes y tres días de haber asumido el cargo. Llegó a un municipio de riesgo que registró lo más altos índices de ejecuciones en los últimos seis años. Según datos proporcionados por la oficina de Comunicación Social de Los Pinos, no es la primera vez que un Presidente civil usa el uniforme militar. En el sexenio pasado Vicente Fox lo portó dos veces, en 2002 en un evento público en Santa Gertrudis, Chihuahua; y en 2005 en un encuentro con la Fuerza Aérea. Ayer, en punto de las 8:15 horas de la mañana, Calderón Hinojosa descendió del avión presidencial TP-1 en el municipio de Uruapan. De repente, se dejó ver con un atuendo militar, y pantalón beige. Eran los pantalones y los zapatos del Presidente de la República quien de la cintura para abajo vestía de civil y de la cintura para arriba, mostraba la ropa militar. De ese municipio, el Presidente se trasladó en helicóptero a Apatzingán, donde se encuentra el cuartel militar más importante de la entidad, que desde diciembre pasado alberga a los elementos policiacos y del Ejército que forman parte del primer operativo del gobierno de Calderón en contra del crimen organizado. "Todos de frente al mural, el Presidente entrará por la puerta de su izquierda a la mesa principal, cuando ingrese todos le brindarán un aplauso, manténgase de pie", se escuchó en el salón alistado para el desayuno, que lució mesas con mantelería en blanco y azul. Llegó el primer mandatario y el aplauso se obsequió, el michoacano sonriente agradeció el gesto. Mientras caminaba a su lugar, se encontró un rostro muy conocido, incluso polémico. En la mesa principal había una silla para el general Audomaro Martínez, quien se encargó de la seguridad de Andrés Manuel López Obrador en la pasada campaña presidencial; hoy es uno de los responsables del operativo estatal. Se sirvió el desayuno. Calderón comió el mismo menú que el resto: fruta cortada con forma de flores, huevos con puntas de res y frijoles, bolillos, pan dulce, jugo de naranja y café endulzado. A unos metros, con la mirada al frente, seguía el que fuera el militar más cercano a López Obrador. Terminado el desayuno, Calderón reconoció la labor de los integrantes del operativo. Fue un encuentro de poco más de una hora enmarcado por un mural que en el centro resalta la figura de José María Morelos y Pavón, la lucha por la Independencia de México. El Presidente se despidió de mano de cada uno de los 150 invitados, sin comentarios, sin abrazos. Ya en Los Pinos, comió con el ex presidente Ernesto Zedillo. Luego recibió al gobernador de Baja California Sur, Narciso Agúndez y a la canciller Patricia Espinosa.
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