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Comercios de Oaxaca reabren sus puertas
Alejandro Torres y Jorge Octavio Ochoa
El Universal

Miércoles 01 de noviembre de 2006

Aún escasea el dinero en cajeros; los vendedores avalan patrullajes

OAXACA, Oax.- Con la remoción de los restos de autobuses y carros incendiados, rocas, costales de arena y fierros que fueron usados como barricadas, inició ayer la limpieza del centro histórico de la ciudad, mientras la mayoría de los comerciantes reabrieron sus negocios alrededor del mediodía, cuando se aseguraron de que había condiciones para trabajar.

En el segundo día consecutivo sin servicios bancarios en esta capital, el dinero escaseaba.

Cientos de personas fueron desde temprano a los cajeros automáticos para obtener el efectivo. En las terminales automáticas que aún tenían dinero disponible, se formaron largas filas de usuarios.

Unas 50 personas lograron cobrar los giros que les enviaron sus familiares desde Estados Unidos. "La gente tiene mucha necesidad y no podemos negar el servicio. Los lunes es cuando más cobran remesas", dijo Édgar Zaragoza, gerente de Consultora Internacional, al explicar por qué decidió abrir esa casa de cambio, en la esquina de las avenidas Armenta y López, e Hidalgo. Pero la abrió sólo una hora, aunque el teléfono no dejó de llamar todo el día por gente que quería saber si estaba en servicio.

Con una deuda acumulada de cuatro meses -desde que empezó el conflicto en Oaxaca- que calcula en 100 mil pesos, Rafael Gómez optó por ofrecer promociones en el negocio de renta de automóviles: el cliente paga dos días de renta y disfruta del vehículo tres días. Días antes ofrecía 50% de descuento. En un día normal, sin conflicto, logra entre tres y cuatro contratos diarios. La última semana, dijo, no logró ningún contrato.

Comerciantes denuncian saqueo de sus locales

No es el único que ayer se mostraba visiblemente angustiado por las deudas y un negocio que ha ido a pique desde hace más de cinco meses de conflicto en esta ciudad. Los 37 locatarios de los comercios ubicados dentro del quiosco del zócalo se encontraron, la mañana del lunes, con sus negocios destrozados y su mercancía robada.

La mayoría son mujeres de edad avanzada que mostraban los refrigeradores y vitrinas en el piso, con todos los cristales rotos, y, sobre todo, a nadie a quién exigirle que pague por los daños. La mayoría vendían dulces, tortas, cigarros y refrescos, y ahora no tienen ni para pagar los 2 mil 400 pesos del recibo de la luz.

Algunas responsabilizaron a la Policía Federal Preventiva (PFP), pues dijeron que los saqueos se cometieron la noche del domingo, cuando el lugar quedó bajo resguardo de las fuerzas federales.

Y mientras esas mujeres no terminaban de asimilar su desgracia, una cuadrilla de trabajadores de limpia paleaba tierra desde las jardineras del zócalo para cubrir las excrecencias dejadas en las escalinatas del quiosco antes de removerlas.

Dos jóvenes, a su vez, pintaban el quiosco hasta cubrir las pintas con las que la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) marcó su territorio durante varios meses.

En las calles aledañas al zócalo, a la alameda de León y el mercado, varias cuadrillas de trabajadores removían piedras, costales de arena, fierros, colchones, láminas, trozos de alambradas y montones de cenizas de vehículos que fueron incendiados y usados como barricadas.

Eran las 8:00 horas, y algunos comerciantes de la zona se encargaron de remover los obstáculos de las calles y avenidas. La vialidad en la zona pronto se intensificó y le devolvió vida al centro histórico que en días y noches pasados apenas era visitado por personas que no son comerciantes o periodistas.

Algunos turistas, nacionales y extranjeros se pasearon por el centro. Se tomaron fotografías frente a los vehículos calcinados o de los policías federales y las tanquetas antimotines que se mantuvieron en las bocacalles que conducen al zócalo para prevenir disturbios.

En un restaurante de la ciudad, los líderes de la Unión de Comerciantes Ambulantes y de la organización 15 de Septiembre del mercado de abastos, Roberto Mendoza y Gonzalo Rodríguez, respectivamente, pidieron extender los patrullajes y presencia de la PFP por toda la ciudad.

Durante una conferencia de prensa, pidieron a la población ofrecer víveres a los uniformados -"una naranja, una mandarina o una bolita de pan"- como muestra de respaldo a su presencia en la capital de Oaxaca.

"La mayoría del pueblo aplaude la presencia de la PFP", dijeron en una conferencia de prensa. La sociedad ya está "harta" de los abusos. "No más amenazas y terrorismo"; "que ellos no se quieran hacer ahora los mártires", sentenció Mendoza López, en referencia a la APPO.

Reabren paso al zócalo

Y mientras la zona del campus de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) aún estaba aislada por un cerco de barricadas vigiladas por decenas de hombres y mujeres de la APPO, algunos de ellos embozados, los mandos de la PFP advertían que se permitirá el tránsito de personas en el zócalo y la alameda, en tanto no haya manifestaciones o protestas.

Los primeros paseantes se encuentran a decenas de policías antimotines descansando en el suelo, mientras otros cargaban a algún policía que trepaba los postes de las luminarias para desatar las cuerdas con que la APPO ató sus campamentos.

El atrio de la catedral servía ayer no sólo como lugar de descanso a los elementos de la PFP, también volvió a ser un punto de paseo para los pocos turistas que se aventuraron al centro histórico. Ahí se tomaban la foto del recuerdo con la hermosa fachada.

Nadie pareció notar que en ese templo no se da misa desde hace varios días y el repicar de sus campanas ha estado en silencio desde que la PFP llegó el domingo a tomar el control del lugar.



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