Formato de impresión patrocinado por


Aconsejan privilegiar historias bien contadas e investigación
Alejandro Torres
El Universal

Domingo 01 de octubre de 2006

El lector debe rescatar la noticia de la sintaxis del reportero, señala Monsiváis

Investigar un tema a fondo y narrarlo bien a los lectores, son dos preocupaciones básicas que persisten en las salas de redacción; pero a las deficiencias en el uso del lenguaje y el menguado bagaje cultural de los reporteros hay que añadir la resistencia de algunos editores a abrir las páginas de sus publicaciones a las historias bien contadas pero que necesitan de espacio para explayarse.

Tales fueron los temas sobre los que ayer reflexionaron el escritor y ensayista mexicano, Carlos Monsiváis; el secretario de redacción del diario argentino La Nación, Facundo Landívar, y el coordinador editorial de la revista Gatopardo, Salvador Frausto, quienes hicieron un diagnóstico sobre el estado actual del periodismo de investigación y narrativo.

Ante directivos de diarios de varios países y estudiantes de periodismo y comunicación asistentes a la 62 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), los expositores resaltaron la necesidad de alentar en las redacciones -y aun desde las propias facultades de periodismo- las historias bien contadas.

Monsiváis empezó su exposición con la referencia al pasado, cuando el periodista era reconocido no sólo por la exactitud y oportunidad de sus reportes, sino sobre todo por la calidad de su prosa. "Hoy, el lector debe luchar por rescatar la noticia de la sintaxis del reportero".

Destacó en su crítica el limitado lenguaje de los periodistas -propio también de los políticos, añadió-, pues ni siquiera leen ya poesía, que en otro tiempo fue el sustento de la prosa narrativa. La poesía era indispensable para trazar y describir paisajes, ejemplificó.

Extendió su crítica a los cientos de escuelas y facultades de periodismo que, además de tener planes de estudio diferentes, han puesto en tercer término la formación literaria y el escribir bien "y eso cuando lo toman en cuenta".

Los estudiantes de periodismo, en su opinión, tampoco se muestran interesados en mejorar la calidad de su redacción. Les interesan predominantemente los ámbitos laborales que, en apariencia, no requieren mucha pericia narrativa: la radio y la televisión, sobre todo.

Se refirió a los estudiantes de periodismo como "desempleados en potencia", cuya profesión ha desplazado a la abogacía como "profesión de usos múltiples".

Y quienes ya ejercen el periodismo, con frecuencia editorializan las noticias, dan su opinión y toman partido en sus reportes, dijo Monsiváis. Además, el reportero suele subordinar la calidad a otros criterios: "Exclusiva mata a buena prosa".

Por eso es que el cronista mexicano propuso a los miembros de la SIP y a los estudiantes de periodismo retomar en las escuelas y salas de redacción el interés por la buena narrativa, sin desatender otras necesidades como por ejemplo las tecnológicas.

"Las ventajas del internet no se han traducido en nuevas formas narrativas", sostuvo Monsiváis, quien destacó en cambio la forma en que se ha transformado la vida en las salas de redacción de los diarios.

"Las propias redacciones han cambiado, se dialoga por teléfono, por computadora, por celular; son laberintos tecnológicos, a veces con diálogos personales. Dialogar en vivo parece ya un homenaje al siglo XIX".

Landívar dijo a sus colegas periodistas del continente: "Nos hemos metido en una trampa", pues la inmediatez, la repetición de una información a pesar de que ya ha sido difundida por todos los demás medios, la comercialización, el internet y los estudios de mercado con grupos de enfoque parecen importar más que una buena escritura.

"A los reporteros les exigimos que redacten corto, conciso, que se metan pronto a la noticia porque el lector no tiene tiempo, que se incluyan fotografías porque el público es además visual, y, sin embargo, nuestro negocio sigue siendo escribir bien".

Por eso, Landívar propuso retomar las historias, antes que las cifras duras, por ejemplo en un incendio. Y preguntó: "¿Qué interesará y recordará más el lector, las cantidades de lo que se perdió en el incendio o las historias personales y los sueños que se acabaron?".

Frausto, por su parte, planteó a los directivos de periódicos y revistas no temer a dedicar más páginas para publicar historias bien investigadas, reporteadas a profundidad, y sobre todo bien contadas.



© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online