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Caminos que se cruzan rumbo a la recta final
Jorge Octavio Ochoa
El Universal

Lunes 26 de junio de 2006



CUERNAVACA, Mor.- Nunca antes se vio así la plaza, atiborrada, en racimos de humanidad trepada de los árboles. Literalmente en pie de guerra, a un sólo grito: ¡Obrador! ¡Obrador! Ante esa multitud, él acusa: "Andan con la tentación de hacer fraude".

"¡No nos confiemos, vamos a hacer labor en estos días para que no nos regateen el triunfo!", arenga desde el templete, mientras en el centro de la masa danza una pancarta: "Fuera panistas fariseos, hipócritas", a ocho días del juicio final en urnas.

El ambiente está caldeado. Los caminos de Calderón y Lóez Obrador se cruzan nuevamente rumbo a Morelos y Guerrero. Andrés Manuel lo acusa de hacer un gran "acarreo" para llenar el estadio Azteca. "Ahorita están cerrando campaña en la ciudad de México" y llevaron "miles de camiones, como en la época del PRI", asegura, tras verlo por sí mismo al pasar por ahí.

"Pero en serio, ¿dónde esta el cambio?", pregunta, quizás ajeno a prácticas que la propia coalición PRD-PT-Convergencia realiza cotidianamente para llevar a la gente a las plazas.

Como gigantescos nidos de pueblo, construidos entre las ramas de los Ficus de la plaza, el gentío toma lugar entre el follaje y responde en oleadas a esa convocatoria. Se enardece cuando él asegura que desde el gobierno se crean listas con el programa Oportunidades para "traficar con la necesidad de la gente".

Les dice que el PAN "usó a jugadores de la Selección Mexicana" para su costosa campaña de publicidad. La gente responde: "¡Por eso perdieron!". Como si la vida se fuera detrás de un partido de futbol. o de una elección.

Pueblo contra pueblo porque cuando entra más tarde a un restaurante en la carretera Cuernavaca-Acapulco, se encuentra con parte de esos "acarreados" que le corean al rostro "¡Calderón! ¡Calderón!", acompasado con manotazos en las mesas de metal. Luego imitan graznidos de guacamayas, chachalacas y pajarracos.

Porfirio Muñoz Ledo está feliz porque recuerda que nunca antes la plaza de Cuernavaca estuvo así de atiborrada. Ni en 86 -cuando nacía la Corriente Crítica del PRI, por él ideada-; ni en 88 -época de la apoteosis de Cuauhtémoc Cárdenas- ni en 2000 -en el esplendor del Foxismo-. "Nunca antes esta plaza estuvo así", insiste.

En Acapulco la movilización es todavía más imponente. Cientos de camiones bloquean la costera Miguel Alemán, casi desde la glorieta de la Diana Cazadora hasta el entronque a La Quebrada. Más de un kilómetro de vehículos forman un gigantesco caos vial. Esto ensombrece el "acarreo" criticado antes por López Obrador. A un costado del templete una pancarta reza: "Eres el candidato de Dios".

El gobernador Zeferino Torreblanca no está ahí, ni es mencionado por el candidato. La violencia se ha aposentado de la plaza y su gobierno hace agua. Pero ellos están de fiesta. La diáspora priísta sigue dando frutos, aunque medio podridos. Hay uno al que acusan de un fraude por 700 millones de pesos. Es Miguel Mayren, ex secretario de Educación, con René Juárez, instalado en una nueva nave para su salvación.



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