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López Obrador descarta que haya violencia postelectoral
Jorge Ramos y Roberto Aguilar
El Universal

Domingo 28 de mayo de 2006

En tierra del cártel del Golfo insiste en que el Ejército combata al narco

NUEVO LAREDO, Tamps.- No habrá violencia postelectoral porque todo se está desenvolviendo de manera pacífica y además piensa ganar con amplio margen para que no le "regateen" el triunfo, aseveró el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

El perredista tropezó de nuevo con las protestas del perredismo contra los candidatos al Congreso de la Unión, las cuales ignoró.

En Matamoros comenzó su recorrido. Aquí, el presidenciable respondió en entrevista que no prevé violencia después del 2 de julio:

"No, no, no, para nada. Todo se está desenvolviendo de manera pacífica y nosotros vamos al cambio por el camino de la concordia. Y vamos a ganar el 2 de julio con amplio margen precisamente para que no nos regateen el triunfo".

El presidenciable dijo que sus adversarios mantienen una "guerra sucia" en su contra, plagada de mentiras.

"Que soy un peligro para México. ¿Ustedes creen que soy un peligro para México? Saben ustedes que andaría yo aquí rodeado de guaruras. Nooo, miren cómo ando, tengo mi conciencia tranquil", comentó.

El equipo de seguridad del candidato presidencial de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia mantuvo ayer con mayor rigor la protección de López Obrador.

Sin embargo, la tónica del día fueron las protestas de grupos de inconformes con los candidatos al Congreso.

Desde el primer mitin en Matamoros le gritaron a Miguel Ángel Almaraz, ex dirigente estatal del PRD y hoy abanderado para una diputación federal.

Otro de los candidatos impugnados por el propio perredismo, pero al que no hizo referencia alguna López Obrador, fue el candidato a diputado federal y líder seccional del sindicato de trabajadores del IMSS en la entidad, Salvador Mojarro.

Luego en Reynosa, López Obrador, quien se hizo acompañar por el ex director del Instituto Politécnico Nacional, Diódoro Guerra, volvió a tropezar con protestas, ahora por el candidato a diputado Sergio Zertuche, a quien le recordaron su reciente paso por el PRI.

El pueblo contra los delincuentes

Apenas media hora después de que un hombre fue ejecutado en esta ciudad, asolada por la violencia del crimen organizado, López Obrador aseguró que es necesario echarle al pueblo encima a los delincuentes.

Sin personalizar nunca a ningún grupo del narcotráfico, pero en el asiento del cártel del Golfo, López Obrador hizo cinco planteamientos para frenar lo que admitió como el problema más sensible de esta población, pero que también inunda al país.

"Quiero felicitarlos porque a pesar de que quieren infundir temor y miedo, aquí están... Hay que echarles el pueblo encima a estos delincuentes, no echarnos para atrás, con mucho valor civil, con mucho arrojo".

Antes de su discurso, el candidato al Senado, Juan Antonio Guajardo, pidió a la concurrencia un minuto de silencio por la inacción del gobierno federal ante el flagelo de la violencia generada por la delincuencia. La gente apoyó la petición y cuando Guajardo señaló que estaban muy enojados, la gente comenzó a gritar "mucho, mucho, mucho".



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