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| La furia se aproxima lentamente |
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Alejandro Suverza/Enviado
El Universal Viernes 21 de octubre de 2005 |
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CANCÚN, Qro.- La fuerza del huracán Wilma se sintió muy de mañana. Soplaba fuerte, a pesar de que estaba a más de 200 kilómetros de Isla Cozumel. El oleaje, un cielo gris, la bruma y repentinas lluvias casi horizontales lo pusieron en evidencia. Más allá, en la lejanía del mar Caribe, se sentía su presencia, provocaba un sentimiento raro, como cuando uno sabe que algo maligno está por ahí escondido, pero no se deja ver. Pasaban de las nueve de la mañana y comenzaba a agitar las aguas verdes y azules que días antes mostraban su acostumbrada calma. Provocaba que las olas treparan en las tarimas y terrazas de los comercios y hoteles que tienen vista al Caribe en la zona hotelera de Cancún. Los informes meteorológicos decían que se movía lento, con sigilo. Se desplazaba apenas a 11 kilómetros por hora, con vientos de 240 y rachas de más de 300. Algunos pobladores comentaban que eso no era nada bueno. Que los huracanes anteriores caminaron más rápido. Una camarera de un hotel dijo que en otras ocasiones ante la llegada de un huracán incluso el día estaba soleado. Otro hombre comentó que en la noche anterior se habían visto animales, que habitan en los mangles de la zona sur de Cancún, cruzar la avenida como para refugiarse. En el bulevar Kukulkán de la zona hotelera se miraron ejércitos de hombres colocando tablas sobre los cristales de una de las infraestructuras turísticas más desarrolladas del país. Eran las 10: 30 horas y Wilma provocaba el inicio de las evacuaciones de más de 30 mil huéspedes. Comenzaban a restringirse los accesos para los que venían del sur, de Playa del Carmen y Tulum. La autoridades locales les informaban a los curiosos que estaba prohibido el paso, que se fueran derechito a la ciudad de Cancún. Wilma ponía a cinco municipios del norte de Quintana Roo en estado de emergencia. 11:36, cientos de turistas trepaban a los autobuses que los llevarían a los diferentes refugios en hoteles, escuelas y centros deportivos y casas de cultura en la ciudad. El Club Mediterrané, el Sun Palace, el Hotetur Beach Paradaise, el Aristos Cancún Plaza, los primeros hoteles viniendo de sur a norte del estado se vaciaban. En cambio, decenas de trabajadores hoteleros caminaban sobre el bulevar porque los autobuses locales escaseaban. 11:40, se anunciaba que la terminal Uno del Aeropuerto Internacional de Cancún, la de los vuelos privados, había sido cerrada. 12:33. La fuerza de Wilma se sentía.. Daba muestras de su furia contenida. Al fin huracán. Por eso los taínos, indios caribeños que en el año 1400 poblaron Borinquen (hoy Puerto Rico), les llamaron Juracán y los asociaban a un dios del mal. 12:43, la evacuación de los 74 hoteles costeros continuaba. 12:48, se anunciaba que habían dejado libres a las 14 personas que estaban presas en la cárcel municipal de Cancún. Se dijo que habían cometido delitos menores y se quería salvar su integridad, pero al mismo tiempo se habló de que un par de pillos entraron a una casa de una familia que decidió irse a un albergue. El mensaje era que había cupo para los aprovechados. 12:58 los accesos a los 28 kilómetros de zona hotelera fueron bloqueados por las autoridades. Las autoridades de Protección Civil informaron que si Wilma pegaba fuerte el mar se saldría y llegaría a la laguna Nichupte. 13:32, llevaban 6 mil 832 turistas desalojados. 13:45 horas, el director de la Administración Portuaria, Rodolfo Ballín, decía que faltaban 20 horas para que Wilma entrara y el oleaje ya estaba muy arriba. Decía también que ya habían sacado todas las embarcaciones del mar y que la navegación quedaba cerrada. 13:58 horas, Wilma disminuyó más su marcha, se movía a siete kilómetros por hora. Los informes decían que su grosor rebasa los 300 kilómetros. 14:13 horas. Los habitantes de Puerto Juárez, una de las colonias al norte de Cancún que está pegada a la playa, se movían de un lado a otro. Paraban autobuses, taxis. Llevaban mochilas bolsas de plástico. 14:57 horas, en la ciudad de Cancún los hoteles y albergues estaban a reventar. Las tiendas de autoservicio también. Los cristales de bancos y comercios o estaban tapados con tablas o cruzados con cinta canela. 14:20, el gobernador de Quintana Roo sesionaba con su cabildo. Le decían que todo estaba controlado. Que ya habían desalojado a la mayoría en la zona hotelera y que estaban preparados para recibir a Wilma. 14:33, el presidente municipal de Cancún, Francisco Alor, vestido de negro, como si fuera integrante de un grupo especial de reacción inmediata, hablaba por celular, informaba que todo estaba bajo control y que todo estaba sellado para impedir el paso de cualquier curioso que tuviera la intención de ir a la playa a observar el mar. 15:03, los turistas, esos que sólo les da por conocer las discotecas, los hoteles y la playa del lugar, se mezclaban con los ciudadanos cancunenses. Se les veía en las calles con garrafones de agua, con víveres, sentados en las banquetas evidenciando que no tenían nada que hacer. 15:34, las tiendas de autoservicio estaban a reventar. 16:00 horas, el gimnasio Kuxin Baxal albergaba a mil 600 turistas de sólo dos hoteles, según informó el gerente de la cadena, Francisco Zamora. Algunos dormían sobre las colchonetas colocadas en la cancha de basquetbol. Otros leían o comían, o jugaban. Eran los aferrados, los que no logró ahuyentar Wilma. Los que dijeron: "Yo vine de vacaciones y me quedo". 17: 00 horas, la costera quedó vacía, sólo unos cuantos trabajadores se miraron por el bulevar. Después Wilma aumentó dos puntos su velocidad. Los informes decían que llevaba trayectoria noroeste. Que se tardaría quizá 28 horas en entrar. Otros reportes aseguraban que pegaría en Playa del Carmen, Cozumel, Isla Mujeres y Cancún hoy al mediodía. Los tenía desorientados. Hasta el cierre de esta edición no había informes precisos. Wilma, el huracán que camina con sigilo y se esconde detrás del mar Caribe, pronto aparecerá. |
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