Miembros de la comunidad científica y organizaciones ambientalistas lanzaron una alerta ante el inicio de pruebas clínicas en Estados Unidos sobre un espermicida logrado a partir de la alteración genética de maíz. Este nuevo "maíz anticonceptivo" fue creado por la empresa Epicyte, al injertar en maíz un gen externo capaz de matar espermas. Dicha investigación científica levantó polémica debido a que podría dejar los invernaderos controlados, para ser sembrado ya en campos abiertos de Hawaii con la amenaza de contaminar cultivos comunes utilizados para alimento humano.
"Es terrible pensar que el maíz anticonceptivo se mezcle con el maíz común y termine en los copos del desayuno de las personas", destacó Greenpeace, principal opositora a los transgénicos, quien asegura que unas 20 empresas de todo el mundo están involucradas en este tipo de experimentos.
México es tomado a nivel mundial como un ejemplo del peligro que pueden ocasionar esos nuevos seres llamados "transgénicos", que son creados en laboratorio con la alteración de un gen en una semilla común (maíz), a la que se le injerta el gen de otro ser (animal, vegetal o bacteria) para conferirle características específicas (durabilidad, resistencia a temperaturas, o como insecticida).
Epicyte reconoció en su oportunidad que hay una posibilidad "casi nula" de que se produzca una polinización inadvertida de plantas sin manipulación.
"Estamos siendo manejados como conejillos de indias. Los transgénicos son parte de un experimento a nivel mundial en el cual todos estamos tomando parte como objetos de experimentación, y ahí sí creo que es un problema muy grave de responsabilidad social de los gobiernos, porque nadie nos preguntó si queremos ser parte de él ¿no? O por lo menos a mí no", dijo Ignacio Chapela, investigador de la Universidad de California Berkeley, primero en denunciar públicamente la contaminación de maíz criollo en Oaxaca, por transgénicos.
"Se daba por hecho que la contaminación con polen transgénico era de preocuparse. Todos estábamos de acuerdo en que se debía evitar pero, al mismo tiempo, se daba por hecho que no iba a pasar. Había una tranquilidad de que se tenía bajo control la exportación de granos y que no se iban a plantar... finalmente, en México se demostró que ese riesgo sí podía hacerse real", recalcó.
Ariel Álvarez, miembro del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en el departamento de Ingeniería Genética de Plantas, señaló a EL UNIVERSAL que no sería recomendable usar al maíz como parte de estos nuevos experimentos para control natal.
"Si la industria biotecnológica se sale con la suya, estaremos viendo sólo el principio: además de Epicyte que está diseñando su maíz espermicida y desarrolla también a través de ese grano anticuerpos que bloquean la transmisión del VIH y el virus que causa verrugas genitales; Du Pont y Dow usan al maíz para producir plásticos.
"A su vez, ProdiGene desarrolla maíz transgénico que produce enzimas para la industria de los adhesivos, proteínas superdulces para edulcorantes bajos en calorías.
"Es urgente regular los transgénicos con base en una investigación científica exhaustiva", concluyeron científicos del Colegio de la Frontera Sur; de la Universidad Autónoma Chapingo y de la Universidad de California.