Personaje controvertido. Es considerado por muchos un político hábil e inteligente; sin embargo, sus ligas con grupos de ultraderecha provocan reserva entre los propios militantes. Hombre de confianza de Felipe Calderón Hinojosa, este político llega, entre protestas, a ocupar el segundo cargo de importancia de su partido. Discreto, de trayectoria política poco conocida, ajeno a los reflectores, Manuel Espino Barrientos, el nuevo secretario general del PAN, es un personaje controvertido. Panistas y ex panistas coinciden en resaltar sus cualidades de mediador político, aunque advierten que su imagen de dureza y su vinculación con grupos conservadores pueden operar en su contra.
Nació en Durango, se fogueó en Chihuahua, pero su mayor experiencia la adquirió en Sonora, cuando por iniciativa del entonces presidente del PAN, Felipe Calderón, fue designado delegado especial del partido en Sonora en vísperas del proceso electoral de 1997 para la gubernatura de la entidad.
"El PAN estaba sumido en un caos y lo peor, estaba infiltrado por el gobierno de Manlio Fabio Beltrones", explica.
Pero su intervención sigue siendo motivo de encono entre los panistas. Mientras María Isabel Velasco, diputada federal por Sonora, lo define como un eficaz operador político, Leonardo Yáñez, ex precandidato a la gubernatura, señala: "Su gestión fue pésima, impuso la ley mordaza a quienes disentíamos y lo peor, dividió al PAN".
Confrontado políticamente con Francisco Barrio (que apoyó a Carlos Medina), a quien le debe una parte de su experiencia, Espino refiere que su gestión se caracterizará por ser incluyente, de diálogo y consenso.
Panista de nuevo cuño, a Manuel Espino se le puede conocer por sus hechos y dichos. Estas son sólo unas pinceladas de su propia historia.
Hombre de confianza de Luis Felipe Bravo
En la recta final de la contienda interna, en vuelo de Tamaulipas al DF, Luis Felipe Bravo le dijo a Espino que le urgía hablar con él, que quería proponerle su inclusión en el Comité Ejecutivo Nacional.
Espino le respondió que cuando terminara la campaña podrían sentarse a hablar.
"No, es más urgente el tema porque me interesa que vayas a la secretaría general del partido, en caso de que gane", aseguró Bravo.
Un día antes de la votación, el viernes 8 de marzo, Bravo Mena volvió a tocar el tema al término de una reunión de agradecimiento con todo el equipo que había colaborado en su campaña y Espino le confirmó: Sí, si voy.
¿Qué cualidades vio en usted el líder nacional del PAN para darle el segundo cargo de mayor importancia dentro del partido?
No sé, tal vez lealtad institucional.
Y aunque cinco consejeros se abstuvieron, dos días después Espino fue confirmado en la secretaría general del partido. La diputada María Isabel Velasco admite: "Sí, yo fui una de las que se abstuvo".
Ofrece sus razones: "Lo hice como sonorense porque creo que es una posición que hemos perdido. Primero, al principio de la legislatura Espino pidió licencia para irse como coordinador de giras de la presidencia, y ahora para irse como segundo de a bordo de Luis Felipe? pero ni modo, así es la política."
El peso de sus nexos con grupos de ultraderecha
Manuel Espino inició sus ligas con el grupo de raíces ultraderechistas Desarrollo Humano Integral, A.C. (DHIAC) en 1984, durante la gestión de Francisco Barrio en la presidencia municipal de Ciudad Juárez.
Ingresó por intermediación del entonces director de Servicios Públicos Municipales y actual secretario del Ayuntamiento de Querétaro, Rubén Raymundo Gómez. Se defiende: "Es falso que sea una agrupación de ultraderecha, al menos no fue así en Ciudad Juárez."
Y da sus argumentos acerca de por qué decidió afiliarse a ésta: "Era un grupo que tenía entre sus miembros a pura gente decente, cuyo fin era impulsar la participación social y política de la ciudadanía."
Su estancia en el DHIAC se prolongó hasta 1986, justo cuando Francisco Barrio contendía por vez primera para la gubernatura de la entidad.
Y en relación con las versiones que hablan también de sus vínculos con El Yunque otra organización catalogada de ultraderecha nacida en Guanajuato, con un vasto poder económico y político, entre cuyos miembros según ha trascendido figurarían el actual secretario del Trabajo, Carlos Abascal, y Ana Teresa Aranda, ex candidata del PAN a la gubernatura de Puebla, entre otros, Espino dice: "No es cierto".
Pero reconoce: "Sé que la presencia en esta organización de algunos amigos míos (omite dar nombres), de los que por cierto me siento muy orgulloso, hizo que muchos me pusieran esta etiqueta, sin embargo no es verdad, no formo parte de El Yunque."
A los 22 años decidió sacudirse la tutela familiar, dejó su natal Durango para irse a vivir a Ciudad Juárez, en parte porque ahí sí podría estudiar Administración de Empresas, disciplina en donde se titularía años más tarde. Ahí afianzaría su relación con el PAN, la cual había comenzado en Durango bajo la influencia de Carlos Garcianava, panista y miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, de la que él también formó parte.
"Desde entonces me consideraba un líder." Mientras su juventud transcurría entre el alpinismo, el futbol y las rondallas, se daba tiempo también para "orientar" a los jóvenes.
Y aunque desde 1983 se desempeñó como funcionario municipal en la administración de Francisco Barrio, como jefe del departamento de Control de Unidades, encargado en particular de las patrullas, no sería sino hasta 1985 que se afiliaría al PAN.
A partir de ahí fue escalando diversos cargos dentro de la estructura del partido hasta lograr ser secretario general en Chihuahua.
Apoyó a Francisco Barrio en su campaña para gobernador de la entidad en 1992, sin embargo luego se distanciaría de él por motivos familiares, nunca políticos, aclara Espino.
Pero ni Francisco Barrio, titular de la Secodam, ni Eduardo Romero Ramos, ex secretario de Gobierno en Chihuahua, y actual subsecretario de Atención Ciudadana y Normatividad de la Secodam; ni Hugo Gutiérrez, ex secretario de Gobierno de Chihuahua, pudieron confirmar o desmentir este hecho.
Espino abunda: "Pese a que la última contienda interna nos confrontó, me sigo considerando amigo de Barrio. Han sucedido cosas que han afianzado la amistad en el terreno de lo personal, aunque en el del trabajo político interno la vida nos ha llevado por caminos distintos."
En 1993 fue nombrado delegado de la Secretaría General de Gobierno en Ciudad Juárez, encargado entre otras cosas de atender asuntos migratorios. De 1994 a 1997 se desempeñaría como diputado federal por Chihuahua. Hasta su nueva encomienda, en Sonora.
En febrero de 1997 los aspirantes a la candidatura a la gubernatura por Sonora, Ramón Corral, Adalberto Rosas, Leonardo Yáñez, Homero Salgado, fueron citados por el CEN del PAN en la ciudad de México. En la víspera, Manuel Espino le había confesado a Yáñez que el CEN estudiaba la cancelación de la Asamblea que elegiría al candidato a la gubernatura, y que por tanto tenía la encomienda de ofrecerle algún cargo.
Puso el ejemplo de Ramón Corral, a quien ya se le había propuesto una diputación plurinominal. Yáñez según su propia versión no sólo no aceptó la sugerencia sino que la denunció en la prensa, lo que ocasionó una respuesta airada de Espino por los mismos medios, tildándolo de mentiroso.
Al encontrarse en aquella ocasión en el Aeropuerto de Hermosillo, Yáñez luego de saludarlo aprovechó para decirle que le molestaba su actitud "hipócrita", y le recriminó: "En privado me ofreces trato de amigos, y en público me llamas `mentiroso`".
Espino a la vez lo increpó, ambos subieron la voz, se hicieron de palabras y estuvieron a punto de llegar a los golpes.
Esto motivó que Yáñez suspendiera su salida y le llamara al entonces comisionado del CEN del PAN, Juan Antonio García Villa, quien le respondió que lo sentía mucho, que entendía que las cosas estaban muy difíciles, y que disculparía su ausencia. Espino niega que las cosas hayan sucedido como las describe Yáñez, y advierte: "Leonardo estaba bien coptado, vendidísimo al gobierno de Manlio Fabio, nada más hay que recordar los permisos de licorería que se le habían adjudicado". Yáñez desmiente esta versión, aunque reconoce: "Sí, uno de mis yernos era titular de uno de los permisos que había otorgado el gobierno estatal en materia de alcoholes. Pero en mi caso nunca tuve nada que ver".
Sonora, cuna de su experiencia política
Según Espino llegó a Sonora en julio de 1996 por invitación de Ramón Corral, Adalberto El Pelón Rosas (ex militante del PAN y ahora secretario general del Partido Alianza Social), y de Emilio Cuéllar, quienes reunidos en la oficina de Enrique Salgado que después se convertiría en el candidato del PAN a la gubernatura le pidieron que fuera a poner orden en la entidad.
Pero Ramón Corral, actual senador, ofrece otra versión: "La reunión sí ocurrió, pero no es cierto que nosotros le hubiéramos solicitado a Espino que fuera a componer las cosas en la entidad. En lo personal ni siquiera lo conocía."
Y cuenta: "Lo que sucedió es que decidimos hablar con Felipe Calderón, entonces presidente del partido, y a través del magnavoz del teléfono todos pudimos escucharlo e intervenir en la plática. "Argumentó que el CEN estaba muy preocupado por las versiones que daban cuenta que el partido está infiltrado por el gobierno del estado. Así que él mismo determinó que enviaría a una persona para analizar la situación."
Y lo que Espino encontró ahí fue un catálogo de componendas: "Adalberto El Pelón Rosas, por ejemplo, tenía vehículos, computadoras, faxes, oficinas que le pagaba el gobierno del Estado." A lo que Rosas responde: "Sí teníamos muchos apoyos, pero Manlio Fabio nunca estuvo detrás de mí. Ramón Corral lo alimentó de muchas mentiras, fue su cómplice. Aunque hay que reconocer que Espino fue hábil para sacudirse a sus adversarios."
Corral, contundente aclara: "A Rosas lo agarramos con las manos en la masa. Nunca pudo demostrar fehacientemente que los apoyos que tenían eran de la sociedad civil como pregonaba. Él fue el responsable de la debacle del partido."
Alma Vucovich, ex coordinadora de la campaña de Rosas, ex diputada local y federal por Sonora, e integrante también del Partido Alianza Social, señala: "Espino tiene fama de mentir y de enredar todo, siempre está dispuesto a hacer el trabajo sucio; nunca sostiene de frente lo que dice. Fue una persona que ayudó al proceso de descomposición del partido en la entidad, utilizando de por medio la intriga y la calumnia. Para colmo se alió con grupos de ultraderecha como el DHIAC."
Aunque acepta que sí recibían apoyo de manera "espontánea" de muchas organizaciones ligadas con partidos como el PRI o el PRD en la entidad, que sí tenían tres fotocopiadoras, cinco computadoras, seis vehículos prestados, y que sí tenían oficinas unas 19 que respaldaban su precandidatura, pero que esto no se podía interpretar como una intromisión del gobierno estatal en el proceso interno del PAN.
El ?contacto? con Manlio Fabio Beltrones
En Sonora la manzana de la discordia parece ser Manlio Fabio Beltrones.
Leonardo Yáñez, ex alcalde de Agua Prieta, ex senador del PAN por Sonora y presidente estatal del PAN de 1992 a 1995, advierte: "Uno de los personajes que más contribuyó a llenarle la cabeza de humo a Espino en Sonora fue el priísta Beltrones." Y añade: "Espino comía, bebía e intercambiaba información con él."
Pero Espino niega estas acusaciones y señala: "La relación que tuve con el ex gobernador de Sonora fue de mucha tensión, tenía que cuidarme todos los flancos. A tal grado de que ahora sigo resintiendo los golpecitos que sin duda llevan su firma." Añade: "Es un personaje siniestro y perverso. Reconozco que también es hábil e inteligente y desde esta perspectiva algo le aprendí, pero predominan más en él las mañas. ¡Qué bueno que por ahora está fuera de la política!" Manlio Fabio Beltrones, a través de su secretario José Luis García, declinó responder a estos señalamientos.
Pero Yáñez insiste: "Espino tiene el mismo estilo de hacer política de Beltrones. Por lo demás es de carácter duro, inflexible, es un eficaz operador político porque atiende siempre al 100 por ciento las instrucciones que recibe". Presidente de la Comisión Especial de Seguridad Pública, y miembro de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, en septiembre pasado su coordinador Felipe Calderón le llamó a Espino y le pidió que se reincorporara a la legislatura porque el periodo "estaba muy cargado".
Renunció sin más a la coordinación de giras del presidente Vicente Fox y acudió de inmediato al llamado de Calderón.
Nunca hubo ruptura con el presidente, aclara.
¿Y por qué entonces en diciembre pasado declaró que la "indefinición en la gestión del gobierno del presidente Fox ha llevado a generar un clima enrarecido, de incertidumbre"?
Te repito, con el Presidente no hubo ni habrá nunca ni ruptura ni distanciamiento.
Así, Espino va de nuevo como bateador emergente por segunda ocasión en esta legislatura a una nueva trinchera, con la bendición de su líder Felipe Calderón.