Llegar a la fase final en medio de un bajón futbolístico, comienza a hacerse costumbre para el Cruz Azul. Aunque la inercia de las primeras jornadas le permitió mantenerse dentro de los punteros al final del certamen, La Máquina no luce bien aceitada en esta Liguilla, prueba de ello es que sólo ganó dos de sus últimos nueve partidos.
No obstante, Rubén Omar Romano tiene a su disposición uno de los planteles mejor redondeados del futbol mexicano, en el que destaca el talento de hombres como César Delgado y Gabriel Pereyra, quienes son capaces de aclarar el panorama celeste con una jugada.
El tridente que los argentinos conforman junto a Francisco Fonseca es uno de los más productivos en la Primera División. Entre los tres, marcaron 23 de los 34 goles azules en la fase regular. Ninguna otra tercia tuvo mejores números.
La experiencia es el sello distintivo de su zaga. Ricardo Osorio, Alberto Rodríguez y Denis Caniza, son jugadores de probada calidad, los cuales están respaldados por Óscar Pérez, quien usualmente les otorga seguridad.
La llegada de Gerardo Torrado le dio fuerza a la zona de recuperación, en la que John Restrepo ya no carga con toda la responsabilidad, aunque continúa siendo el punto de equilibrio en el esquema celeste.
Además de ayudar a contener los embates del rival, Torrado es una de las principales salidas, pues suele arribar al área contraria por el sector izquierdo, lo que le permite al Chelito jugar más adelantado y no dejar sólo al Kikín en el ataque.
Sin embargo, su funcionamiento se ha vuelto predecible, lo que le generó problemas en las últimas jornadas, además de las lesiones y suspensiones que sufrieron algunos de sus elementos clave.
El primer escollo en la fase final es el Toluca, equipo al que en apariencia le tiene tomada la medida, ya que sólo ha perdido dos de sus más recientes ocho duelos ante él, pero el reto va más allá de superar los cuartos de final: la afición cementera no olvida la penosa eliminación ante el América de hace medio año.