aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Hace historia la divina pubertad

La Sub 17 brilla en el difícil arte de triunfar y consigue el mayor éxito en la historia del futbol mexicano

Lunes 03 de octubre de 2005 Ángel Soto M. | El Universal

El de ayer fue uno de esos días en los que uno no sabe si cerrar los ojos y recordar lo visto o dejarlos abiertos y perderse en el infinito de la alegría que un grupo de futbolistas, con más espíritu que años vividos y más sueños que logros cosechados, fueron capaces de darle a todo México.

No hace falta hablar de historia. ¿Para qué?, si el Tricolor dirigido por Jesús Ramírez la ha reescrito. Ayer venció a Brasil y se coronó como el mejor equipo del planeta en la categoría Sub-17.

Ramírez no hizo un equipo; conformó una hermandad. Por ello tras el silbatazo todos corrían a buscar a un compañero para abrazarlo. Compartían alegrías, risas, incredulidad, llanto, nervios, euforia.

Son jóvenes menores de 17 años, chicos que experimentaron algo que ni los más viejos pueden presumir: la explosión de emociones, esa catarsis que sólo viven los que tienen el don, los tocados por la divina gracia de ser campeones mundiales.

Corrieron como si no lo hubiesen hecho hasta el cansancio durante todo el Mundial. Movían las piernas cual pistones, iban hacia las gradas, a donde estaban sus padres, sus familias y su bandera.

Y la besaron. Y escondieron su cabeza y su inmensa felicidad en el lábaro que los acompañó hasta Perú, ese mismo al que no hace mucho tiempo le brindaban los honores en la ceremonia de los lunes en el colegio.

Es la magia de este Tricolor. Que son chicos educados en el difícil arte de triunfar. Muy verdes para acceder al inframundo de la fama y la soberbia, pero demasiado maduros para golpear un balón, hacer un regate o un taquito antes de gritar ¡gooool! Brillaron todos, pero como en toda leyenda siempre destacarán los que tienen la fortuna de estar en puestos de lucimiento.

Cierto, Vela se coronó campeón de goleo con 5 dianas, pero Araujo, silencioso, también fue vital para mover y mantener firme a una defensa que rayó en la perfección.

Giovani tiene el balón de plata al ser el segundo mejor jugador, pero Villaluz es clave para que el jugador del Barcelona B pueda lucir. No hay rey sin un honorable caballero.

"Tenemos a la mejor selección Sub 17 de nuestra historia", había declarado Jesús Ramírez semanas atrás cuando llegaron a Lima a iniciar su participación. Pocos lo creyeron.

Hoy, basta ver los números de este equipo para darse cuenta que el 11 mexicano que estuvo estas dos semanas en tierras peruanas fue una trituradora .

Porque México aplastó a potencias mundiales como Holanda, cuya cantera del Ajax es una eterna mina de oro, y a la que barrió 4-0, o Brasil, el mejor equipo del orbe en cualquier categoría, cuyos jóvenes ayer perdieron la clase contaminados por el veneno de la frustración tras caer 3-0 en una final.

México ha cambiado su historia en el futbol. Lo hizo gracias a unos niños que juegan, piensan y se preparan como sabios. Lo hizo en una fecha tristemente histórica para el país; lo hizo gracias a la seriedad y buena planeación, pero lo más importante de lo conseguido durante la tarde del 2 de octubre de 2005 en Lima, Perú, fue demostrar que el futbolista mexicano tiene talento para ser campeón. ¡Viva el nuevo rey!



PUBLICIDAD