Daniel Blumrosen yAbraham Guerrero G.
El Universal
Domingo 25 de septiembre de 2005
Más allá de la felicidad que lo embarga al estar libre, los ojos de Rubén Omar Romano adquieren un brillo especial cuando habla de futbol. No pierde tiempo para hacer su primer análisis del torneo, en el que afirma que el Cruz Azul mereció más que el punto obtenido ante los Dorados.
"Fue un rival muy complicado. En el primer tiempo, prácticamente tenían a sus 11 jugadores de media cancha para atrás, marcando, corriendo, por lo que había que tener paciencia", expone. "Lamentablemente, recibimos un gol, pero el equipo supo responder, los cambios funcionaron muy bien y cuando teníamos todo listo para liquidar el partido fallamos dos o tres opciones muy claras y vino la expulsión de (Gerardo) Torrado, la cual nos complicó".
Eso sí, 90 minutos le bastaron para ratificar que "este grupo de jugadores tiene una garra impresionante y, sin ninguna duda, va a estar peleando el campeonato".
Desde su perspectiva, otro factor determinante fue no anotar pronto.
"En los otros partidos por lo que me dice Isaac (Mizrahi) se hacían goles muy rápido y los rivales no tenían tanta opción de encerrarse", manifiesta. "Hoy (ayer), viene un equipo que está peleando por el no descenso, que tenía que entregarse, y se defendió muy bien".
Felicidad dorada
Mientras el vestuario azul se inunda con la alegría provocada por el regreso de su líder, el de los Dorados lo hace por la obtención del punto.
"Empatar así es muy grato; tuvimos oportunidad de haber ganado", consideró Juan Manuel Lillo, estratega sinaloense.