De forma discreta, algunos elementos de seguridad vigilan gran parte de los movimientos realizados por Rubén Omar Romano. Durante su estadía en el hotel de concentración del Cruz Azul, el estratega es acompañado por cinco personas, quienes sólo se le despegan cuando está con familiares, directivos, jugadores y/o amigos.
Mientras se encuentra en el restaurante, el lugar es custodiado por elementos de seguridad del hotel, los cuales únicamente permiten el ingreso a clientes y huéspedes.
Sin embargo, se da tiempo para atender a los aficionados que le solicitan un autógrafo.
?Chelito?, precavido
Tras la liberación de Romano, César Delgado admite que el plagio sufrido por el entrenador de los Cementeros sí lo obligó a tener más cuidado cuando sale a la calle, aunque recalca no le infundió miedo.
"No da temor, pero uno sí toma precauciones por lo que pasó", confiesa el Chelito . "Se dio así, le tocó a él, pero le pudo pasar a cualquiera de nosotros o de otro equipo".
Incluso, el goleador celeste en lo que va del Apertura 2005 (seis anotaciones) revela que desde entonces limitó sus salidas, con el objetivo de no exponerse a este tipo de situaciones.
"Hay que tener cuidado", subraya. "Por ahí, uno sale menos a la calle, con otras expectativas".
Eso sí, el delantero argentino considera que la inseguridad no es un problema que sólo aqueje al Distrito Federal o a México y recuerda que la delincuencia es un común denominador de varias urbes en el planeta.
"Si te tiene que pasar, va a ser así, no hay tantas precauciones, porque en todo el mundo hay inseguridad", apunta.