bservar nuevamente a Rubén Omar Romano en la zona técnica es un motivo adicional para que La Máquina no abandone el riel victorioso, afirman sus tripulantes, quienes dicen sentirse más fuertes emocionalmente. Esta tarde, ante los Dorados en el Estadio Azul, aunque sólo sea "como el auxiliar de Isaac Mizrahi", el argentino volverá a ocupar un lugar en el banquillo celeste, lo cual no ocurría desde el pasado 22 de mayo, día en el que el América fulminó los sueños del Cruz Azul.
"Con esto, todos nos sentimos muy felices y nos fortalecemos más, porque todo salió bien", asegura César Delgado. "El grupo estaba fuerte, sabía lo que vivía y esto sirvió para bien".
Lejos de relajarse por la liberación de su estratega, los Cementeros advierten que van por más, pues desean ratificar lo conseguido durante su ausencia.
"Ser superlíderes nos sienta muy bien, estamos cómodos allá arriba", expone Gabriel Pereyra, en medio de una pícara mirada. "Estar ahí implica que debemos esforzarnos al máximo en cada partido, para demostrar que día a día nos vamos superando".
Aunque consideran que será complicado mejorar el funcionamiento mostrado durante las primeras ocho jornadas del Apertura 2005, los integrantes de La Máquina se sienten revolucionados en el estado anímico.
"Estamos motivados, muy contentos, el equipo mejorará en lo anímico, aunque seguirá igual en lo futbolístico", vaticina Alberto Rodríguez. "La idea de Rubén siempre se ha trabajado".
Por lo pronto, la presencia del argentino en la concentración celeste provoca que la alegría azul vuelva a ser completa.
"Lo extrañábamos mucho. Estamos muy conmovidos por su regreso", manifiesta Francisco Fonseca, cuya opinión encuentra eco en la voz de Gerardo Torrado: "Nos da mucho gusto que esté de vuelta. Es la pieza que nos faltaba".
La fe en que Romano volvería al banquillo resultó un combustible determinante en el andar de La Máquina durante estos dos meses, ya que los pupilos del argentino anhelaban entregarle buenas cuentas a su regreso.
"Nos hicimos muy fuertes porque, al no estar Rubén, queríamos regalarle que, cuando regresara, viera al equipo muy bien. Éso también ha sido una virtud del grupo", sentencia Pereyra. "Este es un equipo muy maduro, ha sufrido varias cosas, pero siempre se ha entregado al máximo. Eso es lo que tenemos en mente, tratar de afrontar los partidos con mucha concentración, entrega, sacrificio y Dios quiera que mañana (hoy) nos salgan las cosas como hasta ahora".
Ya con el equipo completo, el Chelito sostiene que "hay que seguir para adelante", pues no olvida que aún faltan cuentas por saldar.
"(Ojalá) que el equipo continúe jugando de la misma manera, porque eso es lo que nos va a llevar al objetivo", asevera.