Washington (AP).-El ciclista Lance Armstrong se bajó de su bicicleta hace un mes. Pero sus habilidades para contraatacar se han agudizado ahora más que nunca. Un día después de que el director del Tour de Francia, JeanMarie LeBlanc, dijera que el siete veces campeón de esta prueba "engañó" a los oficiales y al mundo deportivo al doparse, Armstrong respondió a la creciente controversia con palabras duras en relación con el reporte del diario francés L?Equipe , que hizo la acusación original.
"Ésta ha sido una relación de odio-amor entre los franceses y yo", musitó Armstrong durante una teleconferencia realizada ayer desde Washington.
Después prosiguió contra L?Equipe y cuestionó la ciencia y ética del laboratorio parisino que congeló la muestra "B" del Tour de 1999, para volverla a probar este año y filtrar los resultados que fueron usados en el reporte del diario deportivo. Incluso, sugirió que los oficiales del Tour y ministros del Deporte que estuvieron envueltos en armar la historia podrían terminar enfrentándolo en la corte.
"Justo ahora estamos considerando todas nuestras opciones", dijo Armstrong, "aunque me costaría un millón y medio de dólares más un año de mi vida. Tengo muchas cosas mejores que hacer con mi tiempo. Me tengo que preguntar eso".
Lo que convenció a Armstrong en lanzarse a la ofensiva fueron los comentarios hechos por Leblanc, quien mencionó que el reporte de L?Equipe de que seis muestras de orina que Armstrong dio en el Tour de Francia de 1999 dieron positivo por EPO lo habían convencido de que el ciclista hizo trampa.
"Decir que `engañé` a los fanáticos es absurdo. He estado haciendo pruebas antidopaje por mucho tiempo, no sólo tenemos un año de puras muestras `B`; tenemos siete años de muestras `A` y `B`. Todas han salido negativas".
Armstrong cuestionó la validez de volver a evaluar la prueba congelada de hace seis años, ¿cómo podría defenderse? La única evidencia, La prueba "A" usada en 1999, ya no existía y la prueba "B" usada ahora fue destruida al evaluarla.
También acusó a los oficiales del laboratorio parisino de violar el código de la Agencia Mundial Antidopaje, de asegurar el anonimato de cualquier restante de pruebas "B" que tenían.
Armstrong reconoció que el escándalo ha sido benéfico para L?Equipe .
"Esto es un gran negocio para ellos. Finalmente creo que de esto se trata todo, vender periódicos y esto vende", concluyó Armstrong.