Buenos Aires. El festejo en el vestuario de las Chivas era interminable; la música a todo volumen y la alegría del entrenador, los jugadores y los dirigentes no tuvo un fin. Benjamín Galindo con la serenidad que lo caracteriza fue el primero en enfrentar a la prensa y no dudó en calificar este logro de las Chivas Rayadas como "muy importante para el futbol mexicano.
"Muchos no creían en esto, pero se logró y estamos muy contentos. El equipo respondió muy bien, con mucho orden, sin desesperase porque sabíamos que Boca es un equipo muy fuerte y sobre todo en casa, eramos conscientes iban a venir a buscar el gol pero pudimos controlarlos" agregó el entrenador.
En cuanto a los incidentes, Galindo trató de minimizarlos al decir que "son cosas muy comunes en el futbol". "En la banca desde la platea a mí me gritaban de todo, pero puedo decir que me trataron bastante bien, jugar aquí es un verdadero espectáculo", apuntó.
En cuanto al futuro inmediato de las Chivas a Galindo se le plantean varios inconvenientes. No sólo remplazar a los cinco jugadores que viajaran Alemania con las Selección sino también ahora al expulsado Bautista. "Vamos a trabajar porque tenemos tiempo, y jugadores para reemplazarlos, Bautista es una pieza importante pero considero en que no habrá inconvenientes" dijo.
Mientras en los vestidores la fiesta rojiblanca se prolongaba, uno de los primeros en salir fue el mediocampista Ramón Morales, mientras su compañero Omar Bravo, seleccionado nacional, era trasladado a un hospital de la zona, donde se le realizaron algunas placas para conocer el alcance de su lesión, producto de un fuerte choque con el marcador boquense Baiano.
Para Morales lo de anoche "fue una gran alegría. un partidazo. jugamos sin miedo y aunque todos los rivales por venir son muy difíciles a mí en lo personal me gustaría enfrentarme con el (Atlético) Paranaense".