Eran las 8:30 de la mañana. En torno de la estación Reforma del Metrobús, integrantes de la Asociación de Taxistas Regulares desplegaron mantas con leyendas contra ruleteros pirata y sólo a unos minutos de que el jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, hiciera la inauguración formal del nuevo transporte, los manifestantes fueron replegados a la banqueta por policías del grupo Cisne. Víctor Castañeda, secretario de la organización que aglutina a cerca de 120 taxistas, dijo que 35 por ciento de sus ganancias se pierde porque las autoridades permiten la competencia desleal: "A nosotros nos ponen muchas trabas, hay excesivos precios y trámites que debemos pagar, pero los piratas circulan libremente".
Por ello exhibieron sus consignas: "¿En el Metrobús también van a permitir piratas ?" y "Lic. Andrés Manuel López Obrador, ¿las cuotas de los taxis piratas sirven para financiar tu campaña presidencial?"
Paralelamente, en el cruce de Reforma e Insurgentes un grupo de oficinistas se manifestaba en favor del jefe de Gobierno local: "Lic. Andrés Manuel López Obrador, los oficinistas de la zona le agradecemos el nuevo transporte", decía una pancarta.
En contraesquina, Jesús Toledano, dirigente de la asociación civil Discapacitados Mexicanos, aguardaba en su silla de ruedas el arribo de sus colegas para pronunciarse contra el Metrobús.
Una vez inaugurado el servicio, los inconformes se concentraron en una laterale de Insurgentes y a las 9:35 horas bloquearon el tránsito para exigir que un programa de corrección al Metrobús, pues en su construcción no se tomaron en cuenta las normas de accesibilidad para personas con discapacidad.
Con una manta en la que se leía: "¿Las personas con discapacidad cuándo?", los manifestantes interrumpieron el tránsito 30 minutos y denunciaron que "la obra fue diseñada a medias".
Rosa Icela Rodríguez, directora de Participación Ciudadana, negoció con los manifestantes abrir la avenida a cambio de concertarles una cita para el próximo martes con el subsecretario de Gobierno, Jesús Zambrano.
Con su bastón, Jorge Pulido, de la asociación civil Libre Acceso; José Manuel Arzate, de la organización Arropa, y Carmen Ruiz, de la agrupación Mujeres en Serio, evidenciaron las dificultades para acceder al transporte: Falta de canaletas en el piso para invidentes y semáforos especiales para los sordos, no hay pasamanos que sirvan de apoyo y rampas con declive de 20 centímetros, en lugar de 12 como lo marcan las normas que dificultan a una persona en silla de ruedas llegar hasta el lugar de abordaje, donde la separación que hay entre la estación y el Metrobús cercana a los 10 centímetros complica aún más la movilidad de una persona con discapacidad en este transporte.