En el 2002 y a solicitud del jefe de Gobierno capitalino, una mesa colegiada encabezada por los secretarios de Transporte y Vialidad y Medio Ambiente, Francisco Garduño y Claudia Sheinbaum, respectivamente, comenzó a trabajar para resolver el problema del transporte en la ciudad. Fue ese grupo de trabajo, en donde también participó el Metro, la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) y Sistema Eléctrico, el que tomó la decisión que cambió la fisonomía de Insurgentes: la instalación de un sistema de transporte confinado que tomó el nombre de Metrobús. Pero la decisión no fue fácil. Antes de tomarla se tuvo la disyuntiva de hacer crecer las líneas del Metro o las de los otros sistemas de transporte público de la ciudad, revela el director general de Planeación y Vialidad de Setravi, Mario Zepeda.
Casi de inmediato se desechó la opción de hacer crecer el Metro: "Evaluamos que el Metro necesita reforzar su infraestructura y su material rodante. Concluimos que más que ampliar nuevas líneas lo que necesitamos, en todo caso, es consolidar lo que tenemos y se tomó la decisión de mejor reforzar las líneas que hacían falta con la compra de los 45 trenes nuevos y seguir atacando el tema de la rehabilitación".
En entrevista, el funcionario capitalino, quien fue uno de los más involucrados en el proyecto, explica cuál fue, sin embargo, el motivo que determinó que fuera el Metrobús el nuevo servicio de transporte público.
"Tenemos un sistema de transporte concesionado a base de microbuses y camiones muy numeroso que transporta a la mayor parte de la población pero que en la calidad del servicio deja mucho qué desear.
"El Metrobús tenía una gran ventaja: no sólo mejora físicamente la prestación del servicio, sino que además permite la reorganización del sector que tiene más dificultades en la prestación del servicio", explica.
La idea, reconoce, era "atacar" a los concesionarios que operan con un esquema de hombre-camión.
Una vez tomada la decisión, la propuesta fue planteada a Andrés Manuel López Obrador.
El siguiente paso fue decidir dónde se instalaría la primera red. Revela entonces que originalmente hubo 33 propuestas de corredor turístico. Finalmente, se decidió por Insurgentes por ser el corredor menos conflictivo y el que podría acaparar mayores reflectores.
Explica: "Quisimos demostrar que es un corredor viable e Insurgentes ayudó porque es una vía central, poco compleja, con un buen diseño físico, organizada y con un número razonable de concesionarios".
Al mismo tiempo, acá en la ciudad y con dos años de antelación comenzó la negociación con los concesionarios. Específicamente con los de ruta 2. Al respecto, dice Luis Ruiz, director general de Transporte de Setravi: "Fueron dos años de convencimiento y no fueron nada fácil. El problema es que la gente es muy temerosa al cambio y ellos no estaban dispuestos a dejar el modo de trabajo que tenían por otro desconocido".