No se consideran un típico club de fans, más bien se denominan una comunidad de seguidores de U2. Aquí no hay un presidente ni secretarios, son sólo el staff de Under a Smog Grey Sky (nombre inspirado en el álbum Under a blood red sky) encargados de la página y foro de la banda en México.El propósito de esta comunidad, que comenzó en 1997 con la gira del Pop Mart y actualmente en su lista cuenta con más de 3 mil 500 personas suscritas de México, Argentina, Chile, Guatemala, Costa Rica (y una joven alemana que entró para practicar su español), es reunir a la gente en actividades y fiestas para celebrar su gusto por la banda irlandesa.
"Nos juntamos a las afueras del hotel en donde se hospedó U2 en el 97, esperando por un autógrafo, una foto; y al estar ahí por horas, se dio la camaradería.
"Otros compañeros tenían el proyecto de una página de internet y poco a poco nos fuimos juntando, se fue haciendo una lista, foros, fiestas", explicó Max, uno de los iniciadores del proyecto.
Ellos invierten su tiempo, energía y hasta dinero en Under a Smog Grey Sky con tal de vivir su pasión por los irlandeses.
Max, diseñador gráfico (32 años), es uno de los seguidores de U2 más apasionados. Ha visitado Irlanda dos veces, fue al concierto de la gira Vertigo en Montreal y ahora asistirá a los tres conciertos en territorio mexicano. Su primer encuentro con Bono fue afuera del hotel en donde se hospedaba U2 en 1997, ahí consiguió un autógrafo en un folleto de Amnistía Internacional, uno de sus tesoros más preciados ahora.
"Cuando lo vi le di las gracias por su música y le dije la frase de su canción ´Rejoice´: ´No puedo cambiar el mundo, pero puedo cambiar el mundo dentro de mí´. Bono se me quedó viendo y me abrazó, nunca se me va a olvidar eso."
Max fue uno de los 30 mexicanos que hicieron el viaje hasta Canadá para ver la gira Vertigo, calcula haber gastado en esa ocasión unos 15 mil pesos, aunque conoce a un fan de nombre Luis que ahorró durante dos años para seguir el Vertigo Tour por Europa durante un mes.
Para conseguir los boletos, muchos fans se suscribieron a U2.com, lo que les aseguró la compra de un par de entradas para la gira (la suscripción por un año costaba 40 dólares).
Roberto, diseñador gráfico (31 años), es otro de los miembros del staff.
Él fue con Max a Irlanda en el 2000, cuando U2 recibió el premio Freedom of the City, y en 2001 regresó para los conciertos en Slane Castle (en donde se grabó el DVD llamado U2 go home).
"En el 2000 estaban grabando el disco All that you can´t leave behind, los estábamos esperando afuera de sus estudios y Bono llegó solo en su coche, sin guardaespaldas, bajó el vidrio y nos dijo: ´No tengo mucho tiempo porque voy tarde, pero qué les puedo firmar´ y platicó unos instantes con nosotros."
Carmen Hernández, estudiante de economía (23 años), llevó al concierto de la gira Vertigo en San José, California. un paquete de firmas de los fans pidiendo a la banda que regresaran a tocar a México.
"Vi a Bono cuando llegó a la prueba de sonido y le dije que venía de México con firmas de la gente que queríamos que regresaran a tocar aquí. Me dijo que ellos amaban a México, que habían venido muchas veces. En mi autógrafo escribió ´¡Viva México!´
"En Atlanta estaba en primera fila y llevaba una pancarta que decía: ´Hola desde México´. Adam la vio y me sonrió.
"Me da mucho gusto que mucha gente que no los conoce quiere ir al concierto, de hecho así es como yo me hice fan en el 97."
Ivete, baterista de No Name, que toca covers de U2 (31 años), tiene un recuerdo de por vida con la banda, presume orgullosa la foto de Bono inclinándose para besar a su hija, quien en ese entonces tenía tres años.
"Lo vimos afuera del hotel, hicimos fila y cuando se acercó me pidió permiso para darle un beso a mi hija y me dijo que le recordaba a sus hijos."
Ahora Yoalli, la hija de Ivete, tiene 11 años y es la tecladista del grupo tributo a la banda irlandesa, que toca en los eventos de la comunidad de fans en México.