La secretaria de Salud del gobierno capitalino, Asa Cristina Laurell, señaló que se está estudiando la posibilidad de suministrar droga, bajo control médico de las clínicas de los reclusorios, a los presos que sufren de alguna adicción a fin de tratarla, así como para combatir el tráfico y la corrupción que se genera en estos centros para conseguirla. Luego de que el procurador de Justicia del gobierno capitalino, Bernardo Bátiz, recordara que existe una propuesta para que se les proporcione a los reos la droga que requieran para su consumo, la funcionaria aclaró que por el momento no se tiene ningún plan para aplicar esta disposición, aunque insistió se tiene contemplada como una posibilidad.
Bátiz Vázquez aseguró que esta propuesta surgió simplemente como una idea expresada públicamente y no se trata de un programa presentado de manera formal al jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, reconoció que de aplicarse esta medida, se conseguiría eliminar el mercado negro de narcomenudeo que existe en los centro penitenciarios del DF y, además, mejorar la calidad de vida de los reos drogadictos.
La propuesta consiste en que a los adictos que estén recluidos, bajo un control médico se les dote paulatinamente en disminución la droga que reclaman sus organismos, para finalmente rehabilitarlos.
"No se trata de manera de una legalización del comercio, sino por el contrario, de un control médico a quienes la necesitan para que no caigan en manos de los comerciantes de ese mercado negro terrible", afirmó.
Un ejemplo de este mercado ilegal en las cárceles del DF ocurrido apenas hace dos días es la detención de una trabajadora social del Reclusorio Oriente que pretendía ingresar un kilo de cocaína para entregarlo a un reo dedicado a la distribución entre sus compañeros.
Laurell reconoció que de confirmarse la viabilidad del proyecto, la Secretaría de Salud, desde el punto de vista médico, colaboraría con el resto de las dependencias del gobierno.
Comentó que ya en otros países se ha ejecutado un programa similar como es el caso de Francia, donde el éxito se debió a que la droga más usada era la heroína y en el tratamiento se daba una sustancia sustitutiva.
"Aquí el problema es que no tenemos sustitutos de cocaína", comentó al término de la entrega de reconocimiento a enfermeras.