Ella no es una chica común. Su carrera y el deporte que eligió practicar la alejan de lo que podría considerarse "una muchacha normal".
Pero eso no intimida a Araceli Guadarrama, estudiante del cuarto semestre de la carrera de ingeniería eléctrica, en la UNAM.
Al contrario, para ella el boxeo se ha convertido en una forma de demostrarle al mundo que las mujeres también pueden ser exitosas en los deportes de contacto.
"Creo que en ningún deporte se debe discriminar a las mujeres. Todos tenemos pies y manos para competir", comenta.
Fue hace apenas dos años y medio cuando surgió su interés por el pugilismo.
No olvida aquellas tardes en las que al lado de sus hermanos jugaba futbol y canicas: "Siempre me llamaron más la atención los deportes que practicaban los hombres, y por eso ya no cayó de sorpresa en mi casa mi decisión de dedicarme a esta disciplina".
Comenzó entonces a entrenar casi todos los días en un gimnasio cercano, en la delegación Álvaro Obregón.
Y cada día crecía su amor por el enlonado, los guantes, la pera, el costal... Los ganchos y los upper-cuts.
Entrenó por casi un año hasta que las necesidades económicas en su casa la hicieron abandonar su disciplina.
"Fue muy difícil ese periodo, pero tuve que apoyar a mi familia, que se encontraba en una situación un poco difícil", comentó Araceli.
Trabajó y estudió por un tiempo olvidándose por completo de los cuadriláteros y los golpes.
Pero volvió.
Fue en el segundo semestre de su carrera cuando los problemas familiares se aminoraron y ella pudo regresar a lo suyo, los cuadriláteros Desde entonces no pasa un día sin entrenar. Es más, a veces, prefiere faltar a clases que dejar la práctica.
Para Alejandra no es fácil combinar los golpes con las matemáticas pero para ella no existen los imposibles, asegura.
"Hay que aprender a administrar tu tiempo. Yo, por ejemplo, ordené un horario que me permitiera cumplir con los dos amos: la escuela y el deporte.
No sólo el boxeo fue influencia de sus hermanos. También su carrera.
De niña le gustaba observar cómo su hermano Miguel jugaba con circuitos, cables y creaba corrientes eléctricas.
Él no tuvo la oportunidad de ingresar a la universidad así que ella decidió cumplir su sueño: "Hasta ahora la carrera ha sido lo que me esperaba, aunque en los primeros semestres fue difícil pues llevábamos muchas matemáticas".
El boxeo también ha brindado grandes regalos a la púgil: seguridad, condición física, premios y, sobretodo, muchos amigos.
Antonio Solórzano, el arquitecto
Un gran maestro ha tenido la joven púgil en su corta carrera.
Antonio Solórzano, quien por ocho años se encargó de la preparación de Laura Serrano, campeona mundial superpluma, inicia ahora un nuevo reto con Araceli.
Aunque su trayectoria es corta, Solórzano ya cuenta con algunos campeonatos nacionales y primeros lugares en juegos puma y torneos "Puños de Oro".
"Es una alumna muy disciplinada. De las que siempre vienen a entrenar y hace todo lo que se le pide", comentó el instructor.
La próxima meta de Araceli, será el próximo 28 de febrero cuando suba al ring del Torneo "Puños de Oro" en la categoría welter ligero, para tratar de mejorar la medalla de plata obtenida el año pasado.
Y lanza el reto: "Voy bien preparada, creo que esta vez si me llevaré la de oro" Los nervios y desconfianza la invadieron la primera vez que subió al ring.
Las personas a su alrededor la intimidaban y un raro cosquilleo recorría su estómago.
"No es lo mismo entrenar con tus compañeros y tu entrenador que estar al rededor de gente extraña que solo está pendiente de cada uno de los golpes que das a tu adversaria".
Ahora, que el miedo ha desaparecido, su única preocupación es mejorar y tratar de que exista una mayor difusión de la disciplina que aunque ha crecido en México, aún falta mucho por mejorar.
Sabe que el camino apenas empieza para ella, pero dice, hay más tiempo que vida y mientras se aprendan a repartir los espacios, siempre será posible ser mejor tanto en la escuela como en el deporte.