Villa de Allende, Méx.- Olga López Martínez, al igual que la mayor parte de las mujeres mazahuas de este municipio, sabe que para lograr el alimento de ella y de sus hijos tiene que cumplir con jornadas diarias de 18 horas de trabajo. Además, se da tiempo para luchar en el Frente para la Defensa de los Derechos Humanos y Recursos Naturales del Pueblo Mazahua por las tres hectáreas de maíz que hace un año perdió por el desbordamiento de la presa Villa Victoria del Cutzamala.
En la comunidad de San Isidro, donde vive Olga López, la mayor parte de las mujeres son el sostén de su hogar y están acostumbradas a trabajar en el campo, a sufrir y vivir por él, ya que la mayor parte de los hombres se fueron a las grandes ciudades en busca de trabajo.
Olga López Martínez se levanta todos los días a las 5:00 de la mañana, para hacer tortillas y dar de desayunar a su pequeña de tres años y después alcanza a su madre en el campo donde para sembrar.
El septiembre del 2003, recuerda, fue de los más difíciles para la población, dado que la presa Villa Victoria se desbordó y arrasó sus parcelas.
Olga López tomó la palabra de sus compañeras cuando le dijeron: "Vamos a conformar el ejército zapatista de mujeres en defensa del agua y tomar ahora las riendas del movimiento, porque a los hombres ya les vieron la cara y las autoridades sólo se siguen burlando de nosotros porque somos indígenas, seguramente han decir como muchos nos dicen: `Ahí vienen esos indígenas tontos`, pero ahora les vamos a demostrar que no lo somos", señaló.
La población indígena, especialmente las mujeres, menciona, están conscientes de que será dura su tarea, pero ahora no darán marcha atrás porque finalmente las mujeres son quienes sufren el hambre y el frío cuando en su hogar no hay alimento por las inundaciones.
Olga advierte que aunque ahora su trabajo se incrementará con la lucha por sus cultivos, están dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias hasta lograr un plan integral sustentable para el desarrollo de la región.