Su lucha es, dicen, por la dignidad
Villa de Allende, Méx.- Fue la noche más frÃa del verano. La noche más oscura de todas, la noche sin luna. La más larga para los mazahuas.
El viento gélido del Xinantécatl calaba hasta los huesos, ni el suéter, las chamarras o las cobijas pudieron calentarlos esa noche. La olla caliente de té de hojas de naranjo fue insuficiente para ellos. Fue la noche de las antorchas encendidas, las que se han convertido en el sÃmbolo de su lucha.
Aquà no hay machetes.
Lo que si hay y de sobra, dice engallada Eulalia DÃaz, es dignidad y orgullo.
Ella es un ejemplo de fortaleza, va y viene con sus muletas por todo el campamento instalado frente a la entrada principal de la planta potabilizadora de Berros.
Nadie pensó que pusieran en jaque a la planta potabilizadora más grande del mundo y ya llevaban cuatro dÃas en plantón permanente.
Asà han sido los mazahuas cuando se sienten traicionados y asà serán siempre. Niños, ancianos, mujeres y hombres son uno solo en esta lucha por la dignidad.
Las mujeres mazahuas no llevan puesto su traje tÃpico, ese solo es para las ocasiones especiales, "ahora estamos en defensa de lo que es nuestro y los vestidos se quedaron en la casa".
El domingo parece que despertó más tarde que otros dÃas, los primeros rayos del sol iluminaron esta parte de la entidad casi a las 10 de la mañana.
Es que fue una noche frÃa, una noche sin luna, una noche oscura.


