21:00 El presidente cubano Fidel Castro defendió hoy su derecho a grabar conversaciones con otros jefes de Estado o Gobierno, como la revelada la víspera con su homólogo mexicano Vicente Fox, práctica que calificó de necesidad política e histórica.
"Yo no estoy respondiendo al vocero (presidencial Rodolfo Elizondo), él no habló por sí, sino en nombre del gobierno de México. Yo estoy respondiendo al gobierno de México", indicó Castro en una comparecencia especial en el programa Mesa Redonda Informativa, que transmitieron radio y televisión a nivel nacional.
"Una conversación entre dos jefes de Estado no es una carta amorosa, es política, (...) no es una confesión", dijo Castro irritado ante las molestias expresadas por México al darse a conocer una plática privada.
"Los gobiernos -expresó- tienen necesidad (de dejar constancia), negarlo es una hipocresía, y el (gobernante) que no lo haga, no funciona".
"No fue algo contra Fox, lamentablemente fue la primera vez" que Cuba tiene la necesidad de revelar el contenido de una conversación, dijo en una comparecencia televisiva de casi cuatro horas.
La comparecencia de Castro inició a las seis de la tarde hora de Cuba, a las cinco de la hora mexicana, y duró casi cuatro horas.
Haciendo gala de sus famosos discursos largos, el mandatario cubano dedicó más de un par de horas a responder una carta de la Presidencia mexicana sobre las conversaciones difundidas por Castro este lunes 22 de abril.
La comparecencia pasó de un tema a otro, pero siempre México como el central y al principio dijo que, para él, fue precipitada la respuesta del gobierno de México a la conversación telefónica que difundió (Castro) a los medios de comunicación.
De ahí fue punto por punto y explicó su sentir ante aquella llamada del presidente mexicano Vicente Fox. También explicó lo que sucedió en su viaje a México y las razones por las que dijo que lo habían presionado para que se retirara.
El presidente cubano reveló detalles de las ?maniobras? realizadas por Estados Unidos para impulsar un supuesto proyecto en la reunión de la ONU en Ginebra, en el que se invita a la isla caribeña a avanzar en el respeto de los derechos humanos.
Además, hizo un análisis de la situación social, política y económica de México comparada con Cuba, y denuncia la situación de pobreza, la violación de los derechos humanos, y situación de desempleo en el país.
Castro hace comprativo estadístico México-Cuba
Mencionó por ejemplo que un millón de indígenas mexicanos son analfabetos y sólo hablan lenguas nativas, y afirmó que 58% de los niños en las comunidades indígenas padecen desnutrición.
Según la Unesco, dijo, México ocupa el penúltimo lugar sobre los hábitos de lectura, e indicó que su país, Cuba fue el que más avanzó en la cantidad de libros impresos para su pueblo en el último año.
Según un cable de Notimex --la agencia gubernamental mexicana de noticias--, en el primer año de gobierno de Fox se perdieron 197 mil empleos, y nosotros hemos ingresado a 80 mil jóvenes entre 17 y 29 años a los que les hemos dado empleo, expresó Castro.
La víspera, Castro reveló una conversación telefónica que mantuvo con Fox el 19 de marzo pasado, en la cual el mandatario mexicano le solicitó que abandonara anticipadamente la Cumbre de Monterrey, que no hiciera declaraciones políticas durante su estancia ni "agrediera" a estados Unidos o al presidente George W. Bush.
Tanto Fox como su canciller Castañeda habían negado que su gobierno hubiera solicitado a Castro la salida anticipada de Monterrey y que existieran -como indica la versión cubana-, presiones estadounidenses para evitar un encuentro del Mandatario cubano con el presidente Bush.
Castro afirmó que de cualquier conversación suya de carácter político con un jefe de Estado o Gobierno deja constancia escrita o grabada. "Parto de un principio y una necesidad, y la proclamo", señaló.
El presidente cubano denunció que Estados Unidos graba todas las conversaciones de otros jefes de Estado mediante un sofisticado sistema que les permite interceptar simultáneamente 2 mil millones de conversaciones.
Señaló que Cuba nunca ha interceptado conversaciones de estadistas extranjeros, pero "no hay una sola conversación mía que los norteamericanos no tengan grabada".
La votación en Ginebra fraguada por Estados Unidos: Castro
Cuba reanudó este martes sus críticas a México y a Uruguay por haber votado una resolución de la ONU que insta a mejorar los derechos civiles en la isla, generando la reacción de Montevideo, que este martes decidió romper sus relaciones diplomáticas con La Habana.
El gobierno de Castro apostó por la confrontación con los países latinoamericanos que este mes votaron la resolución presentada por Uruguay en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas de Ginebra, arriesgando así un aislamiento político en la región, expresaron diplomáticos de países del continente acreditados en La Habana.
Castro asumió personalmente el lunes la conducción de este enfrentamiento y no escatimó insultos contra los gobernantes mexicanos y uruguayos, a quienes calificó de "mentirosos", "traidores" y "lacayos" de Estados Unidos.
La réplica de Montevideo no se hizo esperar y el presidente uruguayo Jorge Batlle anunció que su país cortaba los vínculos diplomáticos con Cuba.
"Cuando las relaciones se colocan en un clima de agresión, en un clima de agravio, no ya a una persona, sino a un país, (se) genera (...) un distanciamiento en las relaciones que es inexorable", argumentó el mandatario uruguayo.
Batlle es "un mentiroso de los grandes", replicó Castro al ser informado de la decisión de Montevideo, mientras participaba en un programa de televisión en La Habana.
Al leer la información ante las cámaras de radio y TV, el presidente cubano reiteró que Batlle "es un individuo lacayo", pero dijo no admitir que se dijera que él había ofendido al pueblo de Uruguay.
"Siempre usan el mismo truco, dicen que es una ofensa al país, como si ellos fueran el país. Realmente esas personas son el antipaís", sostuvo Castro, y recordó que "en estos momentos, el pueblo uruguayo está recibiendo una donación de vacunas cubanas (contra la meningitis)", en una muestra de solidaridad hacia su gente.
"Dije lo que tenía que decir", expresó desafiante el jefe de Estado cubano al ratificar los conceptos contra el presidente uruguayo.
Mientras el diferendo con Uruguay llegaba a esos extremos, La Habana continuaba apuntando sus baterías contra el gobierno del presidente mexicano Vicente Fox.
La grabación difundida muestra enfado del gobierno cubano
La víspera, Castro, visiblemente ofuscado, divulgó la grabación de un diálogo telefónico que sostuvo con Fox, en la que el jefe de Estado mexicano le pide que limite su participación en la Cumbre sobre Financiamiento para el Desarrollo de la ONU, celebrada en Monterrey en marzo pasado.
Fox y su canciller, Jorge Castañeda, habían negado la veracidad de una denuncia cubana que señalaba que las autoridades mexicanas le habían pedido a Castro que se retirara del cónclave antes de la llegada a Monterrey del presidente estadounidense George W. Bush.
Castro admitió que esta inusual jugada diplomática de divulgar una conversación privada entre dos jefes de Estado fue provocada por la decisión de México de sumar su voto en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a una resolución que insta a la isla a "avanzar" en el área de los derechos civiles y políticos de sus ciudadanos.
"Esa fue la gota que colmó la copa", afirmó el presidente cubano. "Una conversación entre dos jefes de Estado no es una carta amorosa, es política, (...) no es una confesión", agregó Castro justificando sus motivos para divulgar una plática privada.
Pero en una nueva intervención este martes, Castro bajó un poco el tono de su agresivo discurso contra Fox y consideró que éste es "una persona decente", pero "sin experiencia política" y con una "dependencia total" de Estados Unidos.
El canciller Castañeda también quiso calmar las aguas y afirmó que el embajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, "se queda. Ni se rompen relaciones ni se cambia embajador", aseguró.
Diplomáticos latinoamericanos acreditados en Cuba, que requirieron el anonimato, manifestaron su estupor ante la virulencia de la arremetida cubana y afirmaron desconocer los objetivos políticos que Castro persigue con esta actitud de confrontación.
"Esto no puede hacer más que profundizar el aislamiento de Cuba en América Latina", afirmó uno de ellos.
La reacción de Cuba ante la posición asumida por varios países latinoamericanos en Ginebra fue similar a la del año pasado, cuando las diatribas cubanas tomaron como objetivo al gobierno de Argentina, cuya política exterior fue denominada como "lamebotas de los yanquis".
Argentina llamó en consulta a su embajador, que aún permanece en Buenos Aires, para expresar su desagrado y malestar.
La situación se repite con Panamá, cuyo embajador en Cuba se retiró en mayo del año pasado por problemas de salud, en medio de una batalla de declaraciones con La Habana, donde se denunció al gobierno de Mireya Moscoso de amparar terroristas por no acceder a la extradición de Luis Posada Carriles, a quien acusan de planear un atentado contra Castro en la Cumbre Iberoamericana en ese país, en 1999.
De los 11 países latinoamericanos representados en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, siete votaron la resolución sobre Cuba, Brasil y Ecuador se abstuvieron y Cuba y Venezuela la rechazaron.
En los 12 años en que la situación de los derechos humanos en la isla figuran en la agenda de este organismo de la ONU, por primera vez la moción sobre Cuba es auspiciada por naciones latinoamericanas, en un giro político significativo, toda vez que en años anteriores la región optaba mayoritariamente por la abstención.
Enfrentado con Argentina, Costa Rica, Chile, Guatemala, México, Perú y Uruguay, el gobierno del presidente Castro abrió un frente de batalla al que no se avizora un buen final, señalaron los diplomáticos consultados.