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Cuba-México, relación al filo de la navaja

En 100 años de relaciones, que se cumplen en mayo próximo, los nexos entre ambos países han vivido momentos de tensión, pero nunca como ahora
Ciudad de México | Martes 23 de abril de 2002 Agencias | El Universal12:30

Por primera vez en 100 años, las relaciones diplomáticas entre México y Cuba caminan por el filo de una navaja, luego de un duro enfrentamiento entre los presidentes de ambos países, que muestra el fin de una larga etapa de alianza política.

En esos 100 años de relaciones, que se cumplen en mayo próximo, los nexos entre ambos países han vivido momentos de tensión pero nunca como ahora, en que los diferendos tienen como principales protagonistas a los mandatarios de las dos naciones.

México fue el gran aliado de la Cuba revolucionaria; aquí Castro conoció a Ernesto Che Guevara y preparó, en la década del 50, su alzamiento contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Ya con Castro en el poder, México fue la única nación latinoamericana que no rompió relaciones con La Habana cuando, a principios de la década del 60, el país antillano fue expulsado de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Durante décadas, los regímenes mexicano y cubano, surgidos de una revolución, mantuvieron un pacto no escrito: Cuba se abstuvo de fomentar focos guerrilleros en México y México evitó entrometerse en los asuntos internos de la isla y eludió reconocer a la disidencia cubana.

Pero más allá, México vio en la defensa de la isla un valladar para defender, frente a la actitud injerencista de Estados Unidos, los principios de soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

En la década del 70, se abrió un intenso diálogo político con la visita a la isla del presidente Luis Echeverría en agosto de 1975, ocasión en que ambos gobiernos firmaron acuerdos de colaboración económica y turística.

La defensa de la Revolución Cubana por parte del régimen mexicano llegó incluso al grado de que un presidente mexicano, José López Portillo, dijo que quien se metiera con Cuba se metía con México.

Y cuando Castro había quedado solo, tras la caída de los países del bloque socialista, el entonces presidente Carlos Salinas fue en rescate del líder comunista al invitarlo a la I Cumbre Iberoamericana, en Guadalajara, México.

Pero, concluida la Guerra Fría, las relaciones comenzaron a enfriarse, particularmente en el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), quien demandó en la misma Habana, durante la IX Cumbre Iberoamericana, la democratización de la isla.

En julio de 2000, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la Presidencia y llegó al poder el conservador Fox. Ello significó para la isla la pérdida de un aliado histórico.

En febrero pasado, el canciller mexicano Jorge Castañeda anunció que había terminado la etapa de la relación con la Revolución Cubana para dar paso a la relación con la República de Cuba, enunciado que se ha ido cumpliendo en medio de turbulencias diplomáticas.

Los dos mandatarios quedan mal

Podría parecer exagerado afirmar que en política exterior manda Castañeda, no Fox. Podría ser una afirmación discutible y subjetiva. Pero es claro que la soberbia sin freno y la actitud belicosa de Castañeda Gutman ante el Congreso rompió el orden institucional y podría afectar la gobernabilidad del país. Pero Fox, en vez de acotarlo, sale a defender el daño causado por su colaborador a través de la televisión en cadena nacional con un vigor que merece mejor causa, escribió Agustín Gutiérrez Canet, en El Universal.

Diplomático de carrera, director del Departamento de Estudios Internacionales de la UIA, Gutiérrez Canet agregó --en un artículo editorial que publicó este martes-- Fox refleja cierta ingenuidad política. Permitió que su canciller utilizara la Cumbre de Monterrey, que era un acto de jefes de Estado y del presidente Fox, para anunciar la víspera su candidatura a la Presidencia de la República a través de The New York Times.

Los sucesos protagonizados por los presidentes Vicente Fox y Fidel Castro fueron calificados de "deplorables" porque ambos mintieron, pero también revelaron de manera clara la distancia que México tomó del régimen cubano, según analistas mexicanos.

Fox y Castro quedaron mal parados ante la opinión pública en su diferendo, al exhibir el primero falta de oficio diplomático y el segundo una actitud poco ética con la revelación de una conversación telefónica que ambos acordaron fuera privada, según analistas locales.

Ambos mintieron, es la conclusión de varios comentaristas políticos luego que Castro reveló la noche del lunes la conversación en la que Fox le pidió que anticipara su salida de la Cumbre de Monterrey para no coincidir con el mandatario estadounidense, George W. Bush, y le solicitó que no agrediera a Estados Unidos ni a su presidente, versión que el gobierno mexicano había negado en retiradas ocasiones.

Los medios cubanos destacan la declaración política de Castro en la que calificó de mentiroso a su homologo Fox, en relación con su retirada precipitada de la Conferencia de Monterrey, en marzo pasado.

El diario oficial "Granma" publicó que esta tarde la habitual mesa redonda de la televisión cubana estará dedicada a "la tensa y dramática situación creada en las relaciones Cuba-México con motivo de los acontecimientos en Monterrey y el voto en Ginebra".

"Es un episodio muy vergonzoso lo que estamos viendo en el terreno de las relaciones exteriores, hay otras formas de decir las cosas, (pero) eso no le quita que Cuba vive en una dictadura", dijo el comentarista radiofónico José Gutiérrez Vivó, en cuyo programa se recibieron múltiples llamadas del público criticando duramente a Castro, al que un radioescucha calificó de "traidor".

La revelación que hizo el Presidente cubano de una plática privada con su colega mexicano envía un mensaje que lo aísla a nivel internacional, afirmó por su parte la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

"Es una advertencia al mundo de que otros presidentes corren el riesgo de ser grabados y de que ningún país civilizado podrá entablar una negociación con el régimen cubano", dijo Joe García, director de la FNCA, la más poderosa organización anticastrista de Miami.

Con la grabación de la charla, "Castro ha violado todas las normas de una sociedad civilizada, como parte del trato que deben tener dos naciones a nivel de Estado", consideró el dirigente de este sector del exilio.

La confrontación entre ambos mandatarios echó más leña al fuego en la complicada relación de Fox con la oposición mexicana, pese a que en su comunicado del lunes el presidente pidió que "frente a la mentira y la ofensa externa, es momento de unidad de todos los mexicanos, por encima de ideologías e intereses partidistas".

Esperan que los dos gobiernos mantengan relaciones diplomáticas

Las diferencias entre Fox y la oposición, que vienen de tiempo atrás, se agudizaron con el voto de México, la semana pasada, a favor de la resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para que Cuba mejore la situación de los derechos humanos.

Tras la revelación de la charla telefónica entre Castro y Fox, el diputado Emilio Ulloa expresó que "habría que revisar si es adecuado que Vicente Fox siga gobernando y si es adecuado que siga al frente de este país".

El diputado Efrén Leyva Acevedo dijo por su parte que si bien espera que no se rompan la relaciones diplomáticas entre ambas naciones, el gobierno de Cuba estaría en su derecho de "cerrar sus puertas por esta afrenta".

"Esperamos que no sea así por México por los cubanos por nuestra relación siempre latinoamericana", agregó Leyva.

Por su parte el diputado José Narro, del Partido del Trabajo (PT), advirtió que la relación entre México y Cuba está en peligro por la culpa del presidente Fox.

"Nos parece lamentable que el propio ejecutivo federal violente las formas protocolarias que se deben de guardar en eventos internacionales, como fue la Cumbre sobre la financiación para el desarrollo que se realizó en Monterrey", señaló Narro.

Recientemente, un grupo de legisladores opositores visitó La Habana para realizar un acto de desagravio debido al voto de México en la ONU y por el trato dado a Castro en la Cumbre de Monterrey.

El gobernante Partido Acción Nacional (PAN) apoyó a Fox y criticó a Castro por haber mostrado "una dosis de venganza".

Castro, quien había prometido, en un pacto de caballeros, que la charla con Fox era privada, divulgó la noche del lunes una conversación telefónica en la cual el Mandatario mexicano le pide que anticipe su retiro de la Cumbre sobre Financiación del Desarrollo que se celebró el mes pasado en Monterrey, para no coincidir con el presidente estadounidense George W. Bush.

El gobierno mexicano había desmentido insistentemente las versiones sobre esa solicitud.

El pacto de caballeros contemplaba también las condiciones de asistencia de Castro a Monterrey y, de acuerdo con comunicado mexicano, en su charla el líder cubano "aceptó las modalidades de participación convenidas, mismas que en cualquier momento y en todo su derecho, hubiera podido rechazar".

Por primera vez en la larga historia de relaciones, marcada por vaivenes que han ido de la solidaridad al enfriamiento, México estableció en su comunicado de la noche del lunes lo que reprueba de Cuba, y en particular que en la isla no exista democracia, libertad de prensa, separación de poderes ni un Congreso independiente.

"El conflicto entre los dos jefes de Estado ha llegado ya a un punto de no retorno. Yo no sé si puedan continuar las relaciones entre los gobiernos de Fox y Castro. Pero no cabe duda de que ya nunca serán lo que fueron", escribió el analista político Sergio Sarmiento.

Agregó que podría ser sano que el gobierno mexicano haya decidido "que no se puede seguir tratando a Cuba, con sus violaciones a los derechos políticos y humanos de sus habitantes, como una excepción internacional a la que no se puede criticar".



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