CHRISTOPHER UCKERMAN Y ALEXANDRA VON UCKERMAN . Si de algo tiene que presumir el carismático actor de Rebelde es de tener una mamá modelo en el término pleno de la palabra. La señora Alexandra nació en Suecia y vive en México desde hace 20 años. Antes de tener a su único hijo, Christopher, se dedicó a modelar alrededor del mundo para grandes marcas y tiendas. Desde que Christopher participó en su primer comercial a los cuatro años su mamá ha sido su representante. La señora Alexandra asegura que ambos han convivido mucho y ella siempre se ha preocupado porque Christopher combine la escuela y el trabajo. Dice que si algo admira de su hijo es su tenacidad, pues todo lo que se propone lo consigue: "Es muy competitivo, siempre quiere ser el mejor y su meta es ganar un Oscar y trabajar para un importante director de cine". El actor presume que su mamá es su mejor amiga y siempre le ha tenido confianza para platicarle sus broncas y sus logros; entre ellos lo que existe es total comunicación.
MARLENE FAVELA Y SILVIA MERAZ DE FAVELA
Su mamá nació en Torreón pero se crió en Durango y ahí conoció a su papá. La señora tuvo cuatro hijas, Marlene fue la tercera. Ocasionalmente la señora Silvia tuvo negocios como una boutique y una farmacia pero sin abandonar la casa. Por tratarse de una familia conservadora cuando Marlene decidió ser actriz pegaron el grito al cielo, pero la comprendieron y la apoyan 100 por ciento . "Mi mamá es el ser que más amo, es el pilar más grande de mi vida, es mi amiga, compañera, confidente, es la persona con la que siento más apoyo, es todo para mí, es el ser más hermoso que he conocido, la amo por sobre todas las cosas, es una mujer fuerte, me ha enseñado muchas cosas, es honesta, qué puedo decir, es mí mamá. Una de las cosas que más le valoro es que respeta lo que quieres hacer y es mi mayor motivación, cuando me vine sola al DF fue muy fuerte, pero todos los días le hablo y está al pendiente de mí". La actriz admira que su mamá tenga un matrimonio estable de 36 años, una familia unida, con muchos valores: "Le agradezco que me haya regalado ese hogar, la admiro, sé que es muy difícil convivir tantos años, en las mareas fuertes y en las bajas siempre están apoyándose". Y concluye: "Cuando voy a empezar un proyecto o una entrevista no voy si antes no hablo con mi mamá y me da su bendición, soy muy apegada a ella a pesar de que ahora estamos tan lejos".
ADRIÁN URIBE Y GUADALUPE
Doña Guadalupe es mamá de cuatro hombres y una mujer, Adrián es el de en medio. "Soy fiel admirador de mi madre por toda la friega que se puso para sacarnos adelante, vendió pozole, elotes, enchiladas, quesadillas, postres. Yo le ayudaba a preparar la carne para la tinga, a ella nunca se le han cerrado las puertas para nada, mi papá no ganaba muy bien y ella siempre lo apoyaba, cuando se separaron ella nos sacó adelante". De adolescente fue cuando me rebelé, comenta Adrián: "A mí no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, pero cuando eres hijo de familia no puedes hacer lo que quieres. Me fui de la casa para independizarme, mi mamá se paró de pestañas, yo tenía 18 años y fui el primero que dejó la casa, le dio tristeza. Regresé para sacarla de donde vivía y compensarle un poquito todo lo que me ha dado. Afortunadamente pude cumplir mi sueño de comprarle su casa antes de adquirir la mía y le acabo de regalar su carro el pasado 12 de diciembre que es su cumpleaños, nunca había tenido coche, también le llevé mariachis. Hasta la fecha nos hablamos a diario. Siempre he tenido buena relación con ella. Lo que más le admiro es que es muy trabajadora y perseverante, entró haciendo el aseo a una empresa, luego ascendió a recepcionista, después a secretaria y más tarde era la responsable del departamento de ventas. Me ha enseñado que cuando hay ganas no hay pretextos y se puede ir mejorando sin importar el grado de escolaridad. Nuestra relación es de amigos, siempre me llevé mejor con mi mamá que con mi papá, dicen que los hijos son más de las mamás y las hijas de los papás".
ADRIANA FONSECA Y GUILLERMINA CASTELLANOS TEJEDA
Su mamá es de Jalapa, Veracruz. Son tres hijos, Adriana es la mayor. La señora Guillermina es odontóloga y vive en México desde hace cinco años, pero todo el tiempo que permaneció en el puerto ejerció su profesión.
"Crecí en una casa donde el consultorio estaba a un lado. Siempre fuimos muy unidos, estaban al pendiente de mí pero mi mamá trabajaba y luego me acompañaba a mis clases de ballet y de natación. Cuando nació mi hermana me entró el celo porque pasé a ser la mayor y te sientes desplazada, pero la relación siempre ha sido buena, me ha apoyado en todo y le encantó que quisiera ser actriz porque a ella siempre le ha gustado mucho el medio artístico".
Reconoce que en alguna época de su vida fue una hija rebelde: "Mis papás siempre fueron chapados a la antigua, muy conservadores, entonces mi generación resultó ser un poquito más rebelde en cuestión de vestir de otra manera, querer ir a las fiestas a los 14 años, cosas que ellos no acostumbraban; yo sí, era más despierta, había niñas de mi generación más tranquilas".
La actriz dice que si algo valora de su mamá es su humildad, la entrega por sus hijos, sus grandes sueños que siempre ha cumplido, también que cocina muy bien, su fortaleza, su salud. "Es una persona que hace mucho ejercicio, en eso le seguí los pasos".
ALESSANDRA Y GABRIELA BARREDO GAMEZ
Su mamá se casó a los 19 años y la tuvo a los 20, luego procreó otras dos hijas y, por la misma razón, durante 20 años se dedicó al hogar y fue hasta que se divorció que comenzó a trabajar en el área de la publicidad.
"Está por cumplir 12 años trabajando en publicidad en diferentes agencias, realizando todo tipo de promociones en los centros comerciales, en autobuses."
"Mi mamá ha sido muy importante en mi vida pero nos hicimos amigas ya siendo más adultas. Mis hermanas y yo nos distraíamos mucho en la casa, no hacía mucha falta que estuviera mi mamá presente, no fuimos rebeldes, ni traviesas; mi mamá no era tan niñera, mi papá sí, y se dejaba hacer de todo, que lo maquilláramos y le pusiéramos tubos, mi mamá no.
Yo creo que de alguna manera maduré, cambié y entendí cosas que antes veía de otra manera y empecé a descubrir a mi madre como la gran mujer que es, no quiero que se entienda que hubiéramos estado distanciadas, pero chocábamos; empecé a ver las cosas diferentes y más cuando me salí de mi casa, a los 30 años, y lo hice porque me enamoré. Y a raíz de que experimenté lo que es ser ama de casa y las responsabilidades que implica, la entendí".
Admiro sus ganas de salir adelante porque comenzó a trabajar con más de 40 años y empezó de cero. Sí le pides un consejo siempre estará ahí, ahora que Ernesto y yo nos separamos, la presencia de mi mamá ha sido importantísima".