El movimiento estudiantil de 1968 fue de "absoluto respeto" a los Juegos Olímpicos, aseguró Eduardo Valle, El Búho . "En ningún momento se pretendió boicotear nada", puntualizó el ex dirigente del Consejo Nacional de Huelga, preso en Lecumberri de 1968 a 1971. A 35 años de la matanza de Tlatelolco, El Búho aseguró que el movimiento nunca atentó en contra de esa justa porque era "una fecha de la juventud, del deporte mundial, y nadie pensaba manipularla".
Entrevistado vía telefónica en Estados Unidos, Eduardo Valle argumentó que la versión del boicot estudiantil a los Juegos fue parte de la propaganda oficial del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en los medios de comunicación.
Porque, argumentó, si en realidad los estudiantes hubieran querido afectar los juegos era tan sencillo como recurrir a la fórmula que atribuye a una ironía de Javier Barros Sierra, tras renunciar su cargo de rector de la UNAM: "Lo único que necesitábamos era cerrar la estación eléctrica".
Pero, aclaró, "en ningún momento se pensó en esa medida. Fue una campaña de provocación y manipulación" gubernamental.
Además, una parte importante de la élite de deportistas que representó a México eran estudiantes. Porque "no solo éramos ratones de biblioteca. Teníamos una vida activa".
Él jugaba futbol americano. Era ala defensiva y tenía el número 45. Cuando quiso actuar en el equipo de Ciencias Químicas, pero se lo prohibieron con el argumento de que padecía una anemia aguda.
"Cómo no la iba a tener, si me alimentaba de puras tortas", comentó El Búho con una carcajada que retumba en el auricular.