Motozintla: no queda un lugar seguro para vivir
En 1998 fue de las ciudades más afectadas por la tormenta `Xavier`MOTOZINTLA, Chis.- Desde 1998, con el paso de la tormenta tropical Xavier , en esta ciudad ya no hay un lugar seguro. El rÃo Xelajú, el más grande de los tres que surcan las calles, recuperó el terreno que le habÃan ganado y a su paso se "comió" a decenas de casas. En los cerros, tampoco la gente puede estar tranquila pues de ahà emanó la creciente de lodo y piedra que sepultó las viviendas.
Cientos de familias ya no podrán vivir tranquilas sobre los afluentes o al pie de los cerros, después de lo sucedido la semana pasada aquà con las intensas lluvias generadas por los remanentes del huracán Stan.
Aunque algunas casas no tienen daños considerables, quedaron anegadas de lodo y piedras. Pueden volver a ser habitadas, pero están en lo que fue la playa del rÃo Xelajú.
Olegario DÃaz Vázquez, de 67 años de edad, responde que "ya no" seguirá viviendo a la orilla de ese rÃo. "Definitivamente no".
Con un dejo de tristeza, narró que tras el desbordamiento del Xelajú, "se acabó mi casita, se acabó totalmente".
Desde 1998, cuando Motozintla fue de las ciudades más golpeadas por los dÃas de intensas lluvias que trajo la tormenta tropical Xavier , el gobierno estatal siguió permitiendo la construcción de casas sobre las márgenes del afluente.
Los barrios Xelajú Grande, El Naranjo, Sarabia I y II, Nueva Lucha, Reforma y Los Flamboyanes se fueron extendiendo a lo largo del afluente, pero siempre ocupando los playones de piedras azules y rojas. Y la semana pasada, sus moradores pagaron caro el costo: sus casas fueron arrancadas desde los cimientos. En 20 años, cuenta don Olegario, el rÃo "no tenÃa tantas casas como ahora". A lo mucho, la invasión del afluente por los colonos data de hace una década.
"Poco a poco, la gente se ha metido al rÃo y por lo mismo ha ido reduciendo el caudal", explica. Pero en cinco dÃas de lluvias, el rÃo recuperó su terreno y se abrió camino, arrastrando todo lo que encontró a su pasó.
A raÃz de esta desgracia, el gobierno municipal tendrá que pensar seriamente si permite que siga la invasión del cauce del Xelajú o establece un plan de reubicación, pero que "sea real", demanda.
Rememoran antigua desgracia
De 1998 datan los complejos habitacionales Milenio I, II y III, que esta vez no presentaron mayores problemas como los barrios asentados en las cercanÃas del Xelajú.
Por ahora, ninguna autoridad ha informado qué se hará con los damnificados.
En 1998, recuerda el entrevistado, el entonces presidente Ernesto Zedillo visitó "inmediatamente" la ciudad para conocer la magnitud de la desgracia. Ahora, las autoridades estatales se tardaron dÃas en venir, dijo.
Antonio López Pérez, quien descansa después de una larga jornada de trabajo sacando toneladas de lodo de su vivienda, considera que el gobierno debe crear un programa para reubicar a quienes viven en las márgenes del rÃo Xelajú y el arroyo Zaragoza, en tiempo de secas, éste es un canal seco, pero en dÃas pasados acarreó miles y miles de toneladas de piedra y arena.
"Para la reubicación se tendrÃa que hacer un buen estudio", dice don Antonio López.
A pocas cuadras de la casa de López Pérez, en la escuela Vicente Guerrero , Cecilia Aguilar Gómez, de 36 años de edad, descansa en el rindón de un aula con su hija de cuatro dÃas de nacida. Informa que se llamará Esmeralda.
La mujer, quien en el trabajo de parto fue atendida por su madre, Dora Gómez Mateo, no sabe qué pasará con ella y sus hijos, cuando levanten el albergue de la escuela. "No tengo a dónde ir. En cualquier momento nos va a correr de aquÃ, pero no tengo a dónde ir", lamenta.


