Reciben primer apoyo ante aparición de enfermedades
CHOCOHUITAL, Chis.- Hace una semana que inició la tragedia y por primera vez pobladores de las comunidades de la zona estuárica recibieron ayuda.
En estas tierras pesqueras sólo se llega por lancha o por helicóptero. Los alimentos empezaron a ser repartidos desde este lunes vÃa marÃtima a través de un buque patrulla hasta donde llegan los damnificados en sus cayucos.
En la comunidad El FortÃn, que se ubica en la parte del sistema lagunal del Palmarcito, sus habitantes perdieron su única fuente de ingresos, ya que sus viveros de mojarra y camarón se los arrebató la lluvia. La crisis comenzó.
Pasó la tempestad y el sol les pega de nuevo todo el dÃa. Asà los pescadores tienen que salir a alta mar para poder pescar y alimentar a sus abandonadas familias.
Quienes se quedan en tierra comienzan a enfermar. El agua estancada y contaminada de los pozos es su única salvación para no perecer deshidratados, pero ahora los padecimientos gastrointestinales están atacando, sobre todo a los niños, quienes visten ropas roÃdas y también sufren la picadura de moscos que ya son miles y atacan en grupo. El dengue y el paludismo están al acecho.
Sus casuchas sobreviven gracias a que los pescadores abrieron dos bocabarras para desahogar el agua de los rÃos hacia el mar, de no ser asà ya no existiera nada.
Además de alimentos y agua, los enfermos han podido salir para ser tratados.
Consuelo Morales, de 46 años de edad, padece cáncer de mama desde hace casi dos años. Los doctores tenÃan contado su tiempo de vida, no le daban más de seis meses, mas ella se resiste, lucha y sigue en pie. El huracán le puso otra prueba más de vida y también la superó. Y que fortuna, dice esta mujer, porque tiene 10 hijos, el menor de sólo ocho años.
Ayer al mediodÃa, pudo subir a una embarcación para cruzar el estero y abordar un helicóptero que la llevarÃa a Tapachula. Su esposo, Jaime Chol, la acompañó como siempre lo ha hecho desde que el cáncer la invadió.
Médicos de la Armada de México atendieron a la población que padece alguna otra enfermedad por las lluvias. En cuanto llegaron, se formó una larga fila de hombres, mujeres, niños y ancianos.
Este diario recorrió en lancha junto con los marinos otras comunidades: El FortÃn, Playa Grande, Palo Blanco, Barra San José y La Palmas, donde entregaron vÃveres.
Para llegar a ellas se abordó un helicóptero en la Base Aeronaval, de Tapachula, pero al regreso la aeronave tuvo que aterrizar de emergencia en el poblado de Plan de Iguala porque comenzó a arrojar combustible. Los marinos encendieron luces de bengala para pedir auxilio. En su ayuda llegó otro helicóptero en el que se pudo regresar a Tapachula.
La sierra
En Motozintla, los rÃos que escurrieron desde lo alto de la sierra comenzaron a reducir su caudal y a secarse. Los habitantes salen de sus casas para cruzar el afluente en busca de familiares y despensas.
Ayer esta comunidad fue visitada por primera vez por el gobernador del estado, Pablo Salazar, y la secretaria federal de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota. En cuanto el helicóptero aterrizó, uno de los pobladores gritó: "Ya era hora que vinieran" y en seguida otras demandas: "Queremos agua, tenemos hambre".
Juana fue nombrada representante del poblado Barrio Reforma, donde hay 41 familias que esperan aún la ayuda.
"Me vine con mi esposo y atravesamos los rÃos porque queremos comida. No nos ha llegado nada y tenemos niños. Ya tengo dos dÃas dando vueltas y me dicen que no tienen y yo creo que ya les voy a decir a los de mi pueblo que no puedo, no puedo conseguir nada. Mi esposo se enoja, pero ya me cansé de ir y venir".


