Cuatro días bajo el agua
SAN FRANCISCO IXHUATÁN, Oax. Con el agua hasta la cintura, doña Elsa Córdova cuida que nadie se robe la leña que usa para cocinar. "Por eso no fui al albergue, para cuidar mis cosas", señala.
La humilde vivienda de doña Elsa, quien le dio posada a su amiga Dolores Cardozo, lleva cuatro días bajo el agua lodosa del desbordado río Ostuta. Pero ni así la abandonó. Como si fuera su tesoro más grande, cuida además una mesa y tres sillas de viejas tablas.
Como doña Elsa, cerca de 600 mujeres con sus hijos pequeños llevan cuatro días en viviendas inundadas. Otras 200 personas siguen en un centro de educación preescolar habilitado como albergue, donde soldados preparan la comida.
Los habitantes de este poblado zapoteca no son los únicos que sufren la inundación y pérdida de sus enseres domésticos y animales de traspatio. También sus vecinos huaves de San Francisco del Mar viven bajo el agua y siguen incomunicados desde el martes.
Aquella vieja rivalidad por la disputa de casi 30 mil hectáreas de tierras entre huaves e ixhuatecos quedó en paz, al menos durante esta tragedia, se unieron. Ahora ambos pueblos exigen que el gobierno desazolve el río Ostuta para que ya no vuelva a desbordarse.
Incomunicados por tromba
Por si fuera poco, en la madrugada del viernes una fuerte tromba azotó la región oriente, dañó poblaciones de San Miguel Chimalapa y volvió a incomunicar las poblaciones de Reforma de Pineda, Ixhuatán y San Francisco del Mar.
En la primera ocasión en que los tres municipios quedaron incomunicados, fueron grandes los esfuerzos que realizaron varios pobladores, que desesperados desafiaron la fuerte corriente del río Tamarindo.
Un campesino, Armando de la Rosa, entre ellos, al final dio "gracias a Dios" porque se salvó de ser arrastrado por el río que llevaba troncos, cables de la Comisión Federal de Electricidad y cientos de cultivos de papaya y maíz.
Ahora, con cuatro días bajo el agua y sin comunicación terrestre, doña Ángela Guerra se aferra con fuerza a una cama de mecates cuyo colchón se mece entre el agua de lodo. "Somos gente pobre y necesitamos que nos ayuden", clama.


