Emergen en Tapachula destrucción y desdicha
TAPACHULA, Chis. La destrucción comenzó a salir a flote. El nivel del agua en los rÃos disminuyó y con ello emergió la desgracia, la desdicha de los habitantes al ver que sus viviendas, escuelas, hospitales, cosechas, animales, iglesias, parques, calles y colonias enteras desaparecieron.
Hoy Tapachula es otra ciudad. Alrededor de 3 mil viviendas fueron destruidas y los afectados empiezan a padecer la escasez de alimentos y ayuda humanitaria.
Este viernes, muy temprano, algunos habitantes aprovecharon que la lluvia cesó por unas horas y salieron de sus refugios para ser testigos por sà mismos de la desgracia que causó el huracán Stan .
Quienes todavÃa conservan por lo menos las ruinas de su casa sacaron lo rescatable: zapatos, ropa, trastes, refrigeradores y muebles. Aquellos que perdieron todo observaron incrédulos los escombros.
Cuando amaneció, de entre las nubes se asomaron algunos rayos del sol. Licha y Alejandra, formadas en una larga fila que se hizo afuera de un comercio para comprar huevos, se abrazaron, festejaron el hecho de que, al parecer, el clima mejoró, no asà la situación de emergencia.
José Alfredo, de la colonia San AgustÃn, permaneció tres dÃas en el techo endeble de una casa y ayer, a las 3:25 horas, fue rescatado por un helicóptero de la Marina. Sólo vestÃa unas trusas. Estaba descalzo, hambriento y cansado. "Mi familia está toda acá en el centro, yo estaba allá trabajando y ya no pude salir. El rÃo se llevó el puente". Sobrevivió tomando leche, nada más.
Después de él, otras tres mujeres embarazadas fueron trasladadas en helicóptero al hangar de la Marina desde el municipio de Villa Comatitlán. Luciana Cepeda tenÃa ya nueve meses y seis dÃas de embarazo. "Mi familia se quedó allá porque ya no habÃa lugar en el helicóptero, pero están todos bien. Mi casa todavÃa está parada y sólo hay lodo... Lo que ya quiero es tener a mi bebé".
¿Y ahora qué?
El martes, en la colonia Primero de Mayo, Arcelina GarcÃa estaba a punto de dormirse después de alimentar a su bebé de un mes. LlovÃa fuerte y el rÃo Coatán se escuchaba como pocas veces a su paso. Su mamá tocó a la puerta: "¡Vámonos, agarra a la niña y vámonos!", le gritó. Arcelina tomó a su hija en brazos y la tapó con una cobija. Afuera una camioneta de Protección Civil estaba subiendo a la gente que, desesperada, sólo querÃa salir. Apenas ella, su mamá y su hija lograron abordar y fueron trasladadas a uno de los 95 albergues que fueron habilitados en esta ciudad para los damnificados, el de la Universidad Autónoma de Chiapas.
"Nadie nos avisó a tiempo, estuvimos preguntando si no habÃa peligro con el rÃo y nos decÃan que no. Ya nos quisieron sacar cuando el agua llegó hasta las casas", narró Arcelina, de 19 años. Su vivienda fue arrasada.
Junto con su bebé que no paraba de llorar, la joven lleva tres dÃas en ese albergue saturado por 900 personas, donde un letrero informa: "Lo sentimos. Ya no hay cupo".
En ese albergue fueron rechazados los inmigrantes centroamericanos, "porque nos dijeron que somos extranjeros", dijo José Armando Bolaños, guatemalteco.
En medio de la tragedia, un grupo de siete guatemaltecos llegaron el jueves a esta ciudad y arriesgaron su vida cruzando el rÃo Suchiate a través de unos rieles que no fueron dañados por el agua. "Lo hicimos porque no habÃa otra opción. Si regresamos a nuestro paÃs moriremos de hambre, ahora más", comentó José.
Frontera en ruinas
En Ciudad Hidalgo, localidad fronteriza con Guatemala, sólo quedaron los rastros de la actividad agrÃcola, pero la principal fuente de sustento de los habitantes que es el comercio desapareció, se la llevó el agua. No están ni sus puestos ni el puente internacional por donde trasladaban a los inmigrantes en balsas y triciclos.
En el ejido de la Libertad el agua cubrió la mitad de las viviendas. Los platanales se echaron a perder y a los animales se los llevó la corriente. Sólo los valientes y quienes se resisten a abandonar lo que queda de su pueblo permanecen ahÃ.
Reconstrucción
Debido a que la lluvia disminuyó desde ayer por la mañana, el personal del gobierno municipal comenzó a limpiar las calles y a remover los escombros de piedra, lodo, troncos de árboles, vehÃculos y muebles desechos.
La mayor parte de los comercios se reabrieron y los afectados se pudieron abastecer con alimentos básicos, cuyos precios aumentaron hasta 100 por ciento . Comienza la reconstrucción y la CNA alertó sobre la trayectoria de una tormenta tropical que podrÃa llegar a esta región dentro de una semana.


