Entre la incertidumbre y la desesperación
Hacienda ticuch, valladolid, Yucatán. La vivienda de Venancio y Ana MarÃa construida a base de láminas de cartón, palos y adobe, cedió rápidamente a los vientos huracanados de Emily que azotó la madrugada de este lunes buena parte de los municipios del oriente del estado, y dejó en la incertidumbre y desesperación a este matrimonio.
Padres de cinco hijos, además perdieron toda su milpa de maÃz. De no llegar la ayuda, dicen que no les quedará más que emigrar hacia Cancún. "La comida la tengo que conseguir a como dé lugar", advierte el padre.
Los cinco pequeños son testigos silenciosos de la preocupación de sus padres. Antes de Emily , contaban con la cosecha de maÃz que iban a levantar en dos meses. Ahora, "todo lo tumbó el huracán", y hasta el año que viene volverán a sembrar.
Venancio HoÃl Balam, de 40 años de edad, parecÃa ignorar que en Cancún, Quintana Roo, el meteoro también habÃa causado daños. Por ello, precisó que tras el desplome de los techos de su hogar y la pérdida de sus siembras, no tendrá más remedio que acudir a ese polo de desarrollo turÃstico, como lo ha hecho en otras ocasiones.
Valladolid es uno de los municipios yucatecos más cercanos a Cancún se encuentra a 240 kilómetros de distancia. De ahà el interés de muchos lugareños de viajar a ese lugar en busca de mejores ingresos.
"Prefiero estar con mi familia, por eso siembro maÃz, y sólo me voy cuando no hay trabajo aquà y ahora no hay nada", relata el hombre.
Su máxima preocupación y pesar son sus hijos: Lucely, José Antonio, Mariela, Magadalena y Wilberto, de 14, 12, 10, 8 y 5 años de edad, respectivamente.
En dÃas pasados, su esposa recibió del ayuntamiento de Valladolid 20 pollitos para la engorda de traspatio; los resguardó en su modesta vivienda, pero al desplomarse el techo dos murieron.
"Tengo que alimentarlos para que crezcan y me aguanten mientras vuelve Venancio", dice Ana MarÃa a EL UNIVERSAL mientras ofrecÃa en venta unas botellas de miel de abeja, producto que obtiene de una pequeña colmena de su propiedad.
"Asà la vamos pasando", decÃa la entrevistada. Aunque apesadumbrada, por momentos sonreÃa al recordar que ninguno de sus hijos resultó afectado por el huracán.
Noche de pesadilla
Luego de la noche de pesadilla vivida con motivo del paso del huracán Emily , don Venancio está triste y cabizbajo. Eran las 10:00 horas de este lunes.
Cuenta que lo primero que hizo al ceder la lluvia y los fuertes vientos fue ir hacia su parcela. Todo el maÃz lo tumbó el huracán, no habÃa remedio, la cosecha se perdió.
Antes de partir, sólo pide que el ayuntamiento de Valladolid le obsequie unas despensas para que su mujer y sus hijos no pasen hambre en tanto encuentra trabajo en Cancún, "en donde están los turistas", dice ya resignado a sabiendas de que no tiene opciones.


