Pagan manda con sufrimiento
Muchos caminan largos tramos de rodillas y cargando objetos, pero los alimenta su feDurante 40 minutos, Jorge Sánchez, de 29 años de edad, caminó de rodillas sobre calzada de Guadalupe por que le habÃan concedido "un milagro".
Sobre la espalda portaba una caja de madera dentro de la cual habÃa una imagen de la Guadalupana, situación que hacÃa doloroso su camino a la BasÃlica.
El originario de San MartÃn Tezmelucan, Puebla, prefirió guardar los detalles del "milagro", hecho por la Virgen del Tepeyac y aún cuando en su rostro reflejaba que estaba a punto de desfallecer continuó con el pago de su manda.
Acompañado de sus familiares, quienes también caminaban sobre las rodillas pero sin nada atado al cuerpo, Jorge Sánchez ya no pudo más y fué auxiliado con algunas cobijas sobre las cuales recargaba sus piernas y hacÃan menos doloroso su llegada al altar, admirado por miles de devotos.
Ya en el atrio guadalupano, Florentino Jáimez, originario de Huajiutlán Morelos, reposaba sobre algunas casas de cartón mientras esperaba la hora de encender la antrocha y regresar a su pueblo.
A pesar de que el peregrino y su familia no pernoctaron en el perÃmetro de la BasÃlica, sino en un autobús estacionado sobre la avenida 5 de mayo, estaban dispuestos a admirar por más tiempo a la Virgen milagrosa.
"Nosotros no tenemos dinero para venir frecuentemente a verla y por ello no nos importa estar sentados varias horas contemplando su carita", señaló la esposa de don Florentino, Soledad Pérez.
Entre los fieles que "aguantaron las ganas de comer" en los alrededores del templo mariano, se encontraban Cresenciano de Jesús Morales, nacido en Atlixco, Puebla.
"La fe es la que alimenta nuestro espÃritu y a pesar de que no comemos desde hace 8 horas no nos duele nada", agregó.
Sin embargo, Crescenciano expresó que como en todos los años de su peregrinación al Cerro del Tepeyac "no faltará una alma caritativa que nos regale café y pan en el camino".


