Los vendedores de comida del Pasaje del Peregrino, ubicado a un costado de la Basílica de Guadalupe, hacen "su agosto" con los peregrinos porque ofrecen los platillos a costos muy elevados sin advertir a los consumidores. Santiaga Olivares y su hermana, Virgen, acudieron a un local de comida del mercado que abarca los números 412, 413, 414 y 415 y pagaron 300 pesos por dos órdenes de tacos, un pozole, un plato de mole y tres refrescos.
"Es injusto que los comerciantes se aprovechen de los devotos, sobre todo del interior del país", comentó Santiaga Olivares, originaria de Oztocingo, Guerrero.
La afectada dijo que no acudiría a alguno de los módulos de la Profeco instalados en las inmediaciones de la Basílica por "falta de tiempo, venimos con los niños y no podemos incomodarlos".
"Las flautas no tenían pollo y ahora comeremos hasta llegar a casa porque es demasiado abuso", comentó Virgen Olivares.
Al respecto, Óscar Sánchez Hernández, jefe de Servicios al Consumidor de la Profeco en Gustavo A. Madero, dijo que las quejas por abuso a los consumidores en el Pasaje del Peregrino son frecuentes, por lo cual se procederá a colocar "leyendas" o letreros para advertir que en ciertos negocios se cometen "prácticas abusivas".
Desde el lunes, fecha en la cual dio inicio el Operativo Basílica 2003, hasta ayer se presentaron 12 quejas ante la Profeco por precios de comida muy elevado en el Pasaje del Peregrino.
"Desgraciadamente no todas las víctimas de abuso por parte de los vendedores presentan sus denuncias y esto propicia que los negocios se salgan con la suya", indicó el funcionario.
Sin embargo, Sánchez Hernández señaló que los ciudadanos que se vean afectados pueden acudir a cualquiera de los seis módulos de la Profeco instalados en la zona de La Villa para recibir apoyo de visitadores domiciliarios, quienes negocian la devolución de una parte del dinero y garantizan el pago justo por consumo.