Cuautitlán, Méx. El culto a san Juan Diego avanza lentamente, reconoció el padre Juan Manuel Martínez Merlos, de la parroquia de El Cerrito, en donde el obispo Manuel Samaniego, de la diócesis de Cuautitlán, presidió ante unas 400 personas la eucaristía ofrecida en honor al indígena, cuyo día se festejó este 9 de diciembre. Martínez Merlos mencionó que es necesario trabajar arduamente para incrementar la devoción a San Juan Diego, la cual se da de manera espontánea y lenta, pero que "poco a poco va creciendo".
Cabe destacar que en la parroquia de El Cerrito, ubicada en el barrio de Santa María Tlayacac, de Cuautitlán-México, se localizan vestigios de la vivienda que habitó Juan Diego y de la primera ermita erigida en honor a la Virgen de Guadalupe, restos que pueden ser admirados en el museo de sitio abierto al público.
"La devoción a Juan Diego va lentamente, creo que es el crecimiento natural, espontáneo y lento, pero que poco a poco va creciendo. La gente ya no viene solamente ante la imagen de la Guadalupana, sino ante la imagen misma de san Juan Diego", reiteró Martínez Merlos.
A la iglesia de El Cerrito acudieron unas 400 personas, 50 de ellas en peregrinación desde el pueblo de San Mateo Ixtacalco, en Cuautitlán-México, quienes escucharon la misa que encabezó en silla de ruedas el obispo Manuel Samaniego, además de que un grupo de danzantes realizó rituales frente a la estatua erigida en honor al indígena devoto.
Patricia Cortés Solano, de San Mateo Ixtacalco, quien llevó vestido de indígena a su hijo Jesús Emmanuel García Solano, de ocho años de edad, señaló que aún es escasa la fe de los mexicanos hacia san Juan Diego, pues la devoción principal es hacia la Virgen de Guadalupe.
Martínez Merlos aseveró que el próximo 12 de diciembre espera en El Cerrito a unos 20 mil visitantes, contrastando con los 400 asistentes por Juan Diego.