Miami. A la American Airlines Arena de Miami no le cabía una aguja, el domingo por la noche estaba en concierto Britney Spears, la extinta semiadolescente transformada, en cuestión de meses, en bomba sexy. La rubia pasó de ser estrella de las niñitas que juegan con muñecas a objeto de deseo de millones de hombres que quisieran tenerla entre sus brazos En efecto: esta gringa típica, con sus 22 años en ebullición, nacida en un pueblito cerca de Nueva Orleáns, Lousiana, salió a escena a ejecutar su show. No importa si canta bien o apenas hace la mímica, en medio de un espectáculo insinuante y atrevido. O si su puesta en escena es más una demostración de aeróbicos que la expresión artística de una cantante A estas alturas del partido, Britney, según la encuesta de la revista inglesa para hombres FHM , es considerada la mujer más sexy del planeta.
Ella y sus productores lo saben, y por eso su gira, llamada "Onyx Hotel Tour", está cargada de sexo, semidesnudeces e insinuaciones.
Lo que nadie entiende es por qué, esa noche, en el estadio había tantos niños y niñas, de siete a 10 años, acompañados por sus padres, asistiendo a una presentación que no estaba diseñada para ellos. Algunos califican esta actitud como una verdadera "epidemia", papás o mamás que no son capaces de revisar lo que van a ver sus hijos y los exponen a contenidos no aptos para ellos. Algunos padres calificaron el show de "porno".
"Spears, ya divorciada y más madura, dijo adiós a la goma de mascar y al algodón de azúcar, y quiere que te acuestes en la cama y que pases la noche con ella", reseña el Orlando Sentinel .
En algunas ciudades de Estados Unidos, el espectáculo de Britney ha generado protestas de padres ingenuos que creen que esta mujercita angelical aún se encuentra en la época en que era una muchachita cubierta hasta el cuello con vestidos rojos, pegados al cuerpo, pero sin mayores pretensiones. Y haciendo alarde de su virginidad.
En su espectáculo, la artista cambia media docena de veces de vestuario. Y en sus coreografías, como afirma el crítico Howard Cohen, del Miami Herald , "muchos de sus movimientos son prestados de Janet Jackson o Madonna, pero en términos artísticos y personales la estrella no tiene nada".
El escándalo
No importa si está vacía. Lo cierto es que, al margen de la música, se las ha ingeniado para ser explosiva. En uno de sus actos, la cantante, recostada en una bañera transparente, interpretando "Toque de mi mano", simula una masturbación mientras en frente de ella un hombre, en ropa interior, la mira. Después, los dos se besan de una manera que, según Cohen, "sonrojaría a Madonna".
Pero por la masiva asistencia al estadio, con todas las localidades vendidas, el truco del sexo de utilería al parecer funciona.
Y más si se tiene en cuenta que todo el concierto fue transmitido por Showtime , un canal por cable.
Lo único real de esta gringa, que ha visto cómo las ventas de sus discos han disminuido en los últimos meses, es que ha relanzado su carrera, con la fórmula de la irreverencia controlada, que tiene alerta a los más conservadores, y aún hipnotizado a un público que se deja seducir, al menos por un tiempo porque el juego no es eterno.
A propósito, ¿cómo se llama el nuevo disco de Britney, que justifica su nueva gira?
(Con información de Notimex)