Figura del cine nacional en su época de oro, la actriz michoacana Lilia Prado, quien filmara con Luis Buñuel la cinta Subida al cielo en 1951, sostendrá conversaciones con Mr. Telenovela , Ernesto Alonso, en lo que sería su reaparición en televisión con Amarte es un pecado , producción que comenzará transmisiones el 5 de enero. Debido a una crisis emocional por el fallecimiento de su hermana y posteriormente de varios de sus seres queridos, misma que la mantuvo alejada de cualquier participación artística, "porque se me murieron todos los que se me tenían que morir", Lilia Prado, actriz protagónica de cintas como Confidencias de un ruletero , Dos tipas de cuidado , Cuarto de hotel y Talpa , entre otras, compartió con EL UNIVERSAL algunos de sus planes inmediatos y anécdotas en más de seis décadas como actriz.
?Quiero pedir chamba, pero no sé cómo?
Lilia, ¿por qué no ha regresado a los sets, a los escenarios?
Como racimo de uvas murió mi familia y me he quedado prácticamente sola. Estaba muy mal, no quería saber nada. Ahora quiero trabajar, pero no sé cómo hacerle, nunca lo he pedido, siempre me ha llegado.
"Quiero chambear , porque ya es el colmo estar encerrada en mi casa, siempre de luto. De repente salgo al súper, a caminar y hay gente que se me queda viendo fijamente hasta que les digo: "¡Sí, soy yo!" Siempre fue polémica en sus películas, un símbolo sexual, ¿a qué lo atribuye?
Me tocó la época de oro del cine mexicano. Cuando empezaron los desnudos integrales yo ya no quise, y eso que supuestamente era la que hacía películas fuertes. Hubo propuestas para quitarme la ropa, estamos hablando de mucho dinero. Casi todas las películas que hice fueron de escándalo para la época.
"Rodolfo Echeverría me dijo que le entrara a los desnudos, pero le dije que no lo pensaba hacer, no porque no pudiera sino por mi familia, por mi padre y también por mí misma. Recuerdo que cuando tenía escenas difíciles, sugerentes, para que me entiendan, sacaba a toda la gente del foro. Si tenía que levantarme la falda, me preocupa de que se me fueran a ver los chones delante de todos los técnicos.
¿Qué le falta por hacer a Lilia Prado?
Seguir trabajando. De muertos y luto ya estuvo suave. Que el público no me olvide y me vean pronto. Les deseo mucha salud y que ya no exista tanta violencia, sobre todo en la televisión.
?En el cine, siempre he dado sexo?
Sus críticos y especialistas en cine hablan sobre la carga sexual y sensual que usted tenía a la hora de filmar, ¿es cierto?
Siempre he dado sexo, aunque no haga películas fuertes. Mis gesticulaciones con la nariz y la boca me bastaban. Un asistente de dirección, cuyo nombre no recuerdo, me lo hizo notar. En la secuencia de una película tenía que darle un beso casto a Ernesto Alonso en la cabeza y yo cerraba los ojos. Detenían la escena: "¡No, no, así no! ¡Corte! Me das sexo", decía Buñuel. Tuve que ensayar la misma escena varias veces, pero con los ojos abiertos. Así he sido en la actuación: doy sexo aunque no lo quiera. En Italia me pusieron de sobrenombre La Ingenua Perversa y por culpa del marido de Irasema Dilian, Dino Malluri, por celos y envidia, no hice tres películas más en Italia. La conexión era con él. Me esperaron en vano en el aeropuerto de Roma. No se arreglaron las cosas por su mujer. Fue increíble.
¿En México le pasó lo mismo con las envidias?
Me han tumbado tres películas en México, una la hizo Ariadne Welter y dos Silvia Pinal (Mis tres viudas alegres y Las cariñosas en 1953), pero lo que ella hizo para conseguirlas, yo no lo hubiera hecho, pero cada cabeza es un mundo. A mí la verdad me faltaba tiempo para trabajar. No nos permitían más de cuatro a cinco películas al año. Di, eso sí, mucho dinero a productores. Gané muy bien cuando aprendí a cotizarme; al principio no. Era hijita de familia, me mantenían mis padres, a mí qué me importaba el dinero.
¿Tendrá en mente algún libro sobre su vida?
Escribí un diario, pero un día rompí todas las páginas. Lo escribí a mi modo, no como realmente era mi vida. Pero, ¿a quién le interesa? Tendría que acordarme de tanto.