Hay dos recintos en la ciudad de México, que son como una ventana a la época y la historia de Juárez:Recinto de Homenaje a Benito Juárez (Palacio Nacional), que se inauguró el 18 de julio de 1957 y que se amplió en 1998, cuya misión es preservar y exhibir los bienes históricos que pertenecieron a don Benito Juárez, donados por la familia Juárez Maza. A través de objetos varios, muebles, cuadros y documentos, el guión recuerda no sólo al héroe defensor de las instituciones republicanas sino también al padre, al esposo y al hombre que con su férrea voluntad supo guiar al país en el tránsito hacia un Estado moderno.
Museo Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec), con un centenar de piezas de carácter emblemático. Entre ellas, el carruaje negro en el que Juárez recorrió todo el país, un vehículo austero en el que hubo de tomar muchas decisiones, así como sellos de gobierno, su reloj, su levita, un par de plumas, un álbum fotográfico y documentos firmados por el prócer. También destacan dos pinturas: la conmemorativa de su entrada triunfal a la ciudad de México en 1867, y la que hace referencia a la batalla del 5 de mayo, sin olvidar el mural de José Clemente Orozco, que contiene un rostro inmenso de Juárez sobre el cadáver de Maximiliano ya muy deshumanizado.
A lo anterior hay que agregar que en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (en el edificio que también ocupa el Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec), se cuenta con un archivo de 19 manuscritos fechados entre 1847 y 1848, con la rúbrica del Benemérito de las Américas, que dan cuenta del procedimiento para la compra de armamento que Juárez, en su carácter de mandatario de Oaxaca, solicitó al gobierno de Guatemala, ante la afrenta del ejército estadounidense. (Redacción)