Alfredo Joskowicz aún guarda en su memoria aquellas escenas de violencia que se vivieron hace 35 años, durante el movimiento estudiantil del 68 en México, "fue una represión obscura no sólo para los estudiantes", asegura. El actual titular del Instituto Mexicano de Cinematografía formó parte del equipo que encabezó Leobardo López Aretche, que como parte del ejercicio escolar "levantaron" la imagen de aquel trágico acontecimiento.
Así, como estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, fueron junto con su cámara, testigos de los hechos.
El cineasta rememora que un día antes del informe presidencial, el 30 de agosto de 1968, Leobardo López Aretche exhortó a los soldados en la explanada del Zócalo capitalino.
"Leobardo se subió al toldo de un camión del Politécnico para arengar a los soldados y decirles que ellos también eran pueblo, que se tenían que unir a los estudiantes... pero la respuesta fue la que está plasmada en la historia, un desalojo total con escenas duras."
El maestro rememoró con cierta nostalgia e insistencia aquellas secuencias de hace 35 años, en las cuáles junto con López Aretche lograron captar y plasmar durante dos horas en el documental titulado El grito , el brutal e inesperado tiroteo en la Plaza de las Tres Culturas y los movimientos del Ejército en Ciudad Universitaria.
"Leobardo estuvo preso cerca de dos meses por participar como activista. Al igual que gran parte de la sociedad capitalina, sentía ese temor de persecución", dijo.
Reconoció que "cuando salíamos a las manifestaciones con cámara en mano, sentía ese gran temor de que me confundieran y me apresaran."
Recordó, durante la platica, aquellas imágenes en las que se ve a granaderos persiguiendo muchachos, quienes los confrontaban haciendo con la mano la simbólica "V" de la victoria; o aquellas, definitivamente trágicas, de cuerpos ensangrentados durante la ocupación del Ejército en Ciudad Universitaria.
"Para este tipo de escenas, varios de mis compañeros, entre ellos Roberto Sánchez y Leobardo López, le quitaron una calavera a un carro marca Dart y se metieron a la cajuela para filmar esa ocupación del Ejército."
Para Joskowicz, el documental El grito fue un trabajo de ocho horas de filmación y en su momento causó controversia y malestar en las cúpulas del gobierno.
¿Cuál es el trabajo cinematográfico que refleja la verdad de este movimiento?
De hecho es El grito, es el más completo. Es un documental muy cerca del corazón de aquellos que no olvidan, y que están dispuestos a volver a salir a la calle a gritar en favor de la justicia, igual que lo hicieron los hombres captados por la cámara ágil que teníamos.
Más allá de aquellos verídicos testimonios de los cineastas independientes, cuyos filmes circularon y circulan de vez en cuando en cineclubes y otros recintos, afirma Joskowicz, nuestro cine industrial ha producido una película sobre el movimiento estudiantil y esa es Rojo amanecer (1990), de Jorge Fons, que a pesar de todos los pesares cinematográficos fue un éxito.