Mexicana de Aviación inició un programa de ahorro de costos para hacer frente al incremento del precio de la turbosina, que luego de destinar 10 por ciento de sus ingresos a la compra de combustible, ahora gasta 22 por ciento de éstos, informó Emilio Romano, director general de la aerolínea. En entrevista, anunció que la empresa ya liquidó el total de sus adeudos con Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), pues la semana pasada pagó 250 millones de pesos al organismo, con lo cual regularizó su situación.
Esto le permite a la aerolínea contar con los descuentos por volumen de combustible que otorga Pemex, y no pagar los costos financieros de la deuda con ASA, explicó.
Además, instrumentó un sistema para calcular en dónde cargar combustible, con el cual puede administrar mejor la adquisición de la turbosina, señaló Romano.
Detalló que Mexicana también aplicó un entrenamiento a los pilotos para tener un mejor rendimiento del combustible, como por ejemplo usar sólo una turbina cuando los aviones ya están en tierra y esperan para estacionarse.
Otra de las decisiones fue reducir el peso de los aviones, con medidas como cambiar las alfombras, lo cual disminuyó en 100 kilos el peso, así como también se redujo la cantidad de hielos que se cargan para las bebidas, y ahora se llena sólo la mitad de los tanques de agua para los lavabos, indicó Romano.
Además, en el cambio de imagen, la nueva pintura permite ahorrar algunos kilos.
La disminución del peso del avión exige menos combustible a la enmpresa.
Además, dijo el directivo, contar con la flota más joven del país, con un promedio de 6.3 años de antigüedad, es otro de los elementos que contribuyen a la eficiencia de las operaciones.
Otras aerolíneas mexicanas también están tomando medidas para enfrentar el alto precio de la turbosina.
Antonio Piña, gerente de ventas de Líneas Aéreas Azteca, dijo que esta empresa realiza un adecuado diseño de itinerarios, para tener una secuencia lógica y una mejor utilización de equipos que se determina para cada vuelo, así como también se ha dado a la tarea de incrementar sus ventas.
Por otra parte, la aerolínea hace un buen mantenimiento de flota para tener un menor uso de combustible, además de que su flota es de reciente adquisición y de tecnología avanzada que requiere menos turbosina, dijo el directivo.
Jordi Centellas, director de planeación de Aviacsa, indicó que en temporada baja, que abarca desde septiembre a noviembre, esta compañía decidió disminuir frecuencias en lugares en los que hay exceso de oferta.
La aerolínea planea sustituir aviones por otros más jóvenes y eficientes e instrumentó una estrecha vigilancia en cargas de combustible, con el fin de supervisar la operatividad del avión para que no lleve más peso del necesario. Además de dar instrucciones a los pilotos para que eviten maniobras innecesarias.
Según estimaciones de la Asociación Internacional de Aerotransporte, el aumento a la turbosina provocará que este año las aerolíneas comerciales del mundo reporten pérdidas por 6 mil millones de dólares.